Publiqué la novela en 1962, lapso que debería haber bastado para borrarla de la memoria literaria del mundo. Sin embargo se resiste a ser borrada, y de esto la versión cinematográfica de Stanley Kubrick es la principal responsable.” Escribía el autor Anthony Burgess sobre la que sería -sin proponérselo -su mayor obra: La Naranja Mecánica.

Y es sabido que el autor  escribió este texto bajo una fuerte presión, por un suceso horrible que le costó la vida a su hijo no nacido (En Londres, recién llegados de Malasia, su esposa embarazada fue víctima de un asalto y violación por parte de cuatro sujetos, provocándole un aborto). Y este es el origen extraño y poco noble de una obra que se caracteriza precisamente por estos dos elementos. Y el Nadsat.

El capítulo extra

Una de las mayores diferencias que existen entre la película y el libro es el final, pero eso tiene una explicación: El texto de 21 capítulos, primero fue editado en Estados Unidos sólo con 20, sin el final en que Alex reflexiona acerca de su vida y del paso a seguir ahora que “ya es mayor” (En el libro termina con 18 años). Kubrick, ignorando esto, tomo la versión incompleta para adaptar la película (y aunque tiempo después conoció la versión completa, admitió que no la habría incluído en la cinta). Esta situación resultó muy molesta para Burgess, ya que el libro estaba construído en 3 partes de 7 capítulos cada una, que hablaban del desarrollo y madurez de un joven conflictivo, La idea entonces era llegar a los 21 capítulos, porque “21 es el símbolo de la madurez humana, o lo era, puesto que a los 21 tenías el derecho a votar y asumías las responsabilidades de un adulto.”

“Estábamos yo, Alex, y mis tres drugos…”

Una de las características más interesantes de La Naranja Mecánica es el uso -y abuso -del Nadsat. Una lengua creada por Burgess, inspirada en el ruso, y que se popularizó enormemente luego de la película. Sólo los jóvenes utilizan el Nadsat, marcando una barrera no sólo etaria, sino también idiomática entre ellos y “los adultos”. Y Alex lo nota hasta el final del libro, dónde se reencuentra con uno de sus antiguos drugos y la mujer de éste -entre risas- le pregunta si él también hablaba así cuando era más joven.

Burgess versus Kubrick 

Pese al éxito obtenido, y a que en un principio ambos se entendieron muy bien, Anthony Burgess siempre se mostró reacio a la interpretación que Stanley Kubrick hizo de su libro, ya que al suprimir el capítulo final, le restaba a Alex su derecho a evolucionar, y con ello el texto perdía sentido. En  1986, Burgess escribiría que “Incluso los malos Bestsellers muestran a la gente cambiando. Cuando una obra de ficción no consigue mostrar el cambio, cuando sólo muestra el carácter humano como algo rígido, pétreo, impenitente, abandona el campo de la novela y entra en la fábula o la alegoría. La Naranja Mecánica norteamericana o de Kubrick es una fábula; la británica o la mundial es una novela.”

Pero con o sin quejas, la película resultó un rotundo éxito, inspiró crímenes, protestas, fue nominada a todos los premios del mundo y nos entregó una inolvidable interpretación de Malcom McDowell, quien incluso puso en peligro su vida durante el rodaje (lesionado en las escenas de golpizas, o incluso con un daño importante en la famosa escena en que lo obligan a ver escenas de ultraviolencia con ganchos en los ojos). ¿Recomendada? ¡Obligatoria!

https://youtu.be/QIeBSnUITuk

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