Durante un tiempo Japón tuvo una prolífica producción de películas gore de comedia, con temáticas muy extrañas, historias sencillas, pero de alguna manera graciosas, y sobre todo, con mujeres fuertes como protagonistas. Uno de los directores más destacados en esta tendencia es Noboru Iguchi, que cuenta con verdaderos clásicos del horror absurdo como “The Machine Girl“, “Zombie Ass“, “Dead Sushi“(sí, un Sushi que come gente) o “Muthant Girl Squad” (además de una participación en “The ABCs of Death” del 2012 con “F is for Fart”). Y el 2008 nos dejó una película bien particular: Robo-Geisha.

Robo-Geisha es la historia de Yoshie, que a estas alturas no recuerda si es mujer o robot, y la relación con su hermana, conocida como una hermosa y exitosa Geisha.

Por un descuido conoce a Hikaru, el hijo del presidente de Aceros Kageno, una próspera empresa (y al parecer, el mijito rico de la película), que se da cuenta de la increíble fuerza y habilidad de la dulce y torpe Yoshie. Por eso invita a ambas hermanas a un almuerzo en la empresa, donde les presenta a su padre. Un hombre obsesionado con mejorar Japón a base de armas que ellos estarían gustosos de construir.

Luego de ser capturadas por unas mujeres ataviadas como Tengu (Personificaciones demoniacas con una nariz gigante y fálica), las hermanas son reclutadas para pertenecer al ejército de geishas asesinas que aceros Kageno está formando para mejorar Japón. Y así comienza una historia de rivalidad sana entre ambas hermanas, donde, para ser más fuertes, se someten a varias intervenciones, que suman armamento a su cuerpo (la hermana de Yoshie tiene senos de ametralladora, y a Yoshie le salen espadas de las axilas). Si bien está facultada para ser Tengu, Yoshie decide continuar sus misiones viviendo como una Geisha, y se convierte en una efectiva y exitosa asesina solitaria. Sin embargo, le asignan una misión donde se da cuenta de que varias de las chicas que forman parte de su ejército han sido secuestradas y mecanizadas al punto de perder sus emociones, por lo que su lealtad a Hikaru comienza a flaquear.

La película es muy absurda, las actuaciones son malas, los diálogos son horribles, y los efectos son demasiado ordinarios, pero lo que le falta en calidad, lo compensa en creatividad: una espada que le sale de la boca, la peluca de napalm, los shurikens que les salen del culo, y las Tengus con su ataque de leche materna con ácido hacen que las casi dos horas de película valgan la pena.

De terror no mucho, de risa harto, pero Halloween está para pasarlo bien también y si no me cree, véala.

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