Hace rato quería hablar de esta película que apareció el año 2009, dirigida por Shinju Funabiki (Yubae Shôjo) cuando las aplicaciones interactivas de celular eran una especie de fantasía futurista. Pero en Japón todo es posible y desde esos celulares con tapita y teclado, las mujeres pueden acceder a un extraño juego, donde la idea es crear un novio virtual y mantener una relación a través de mensajes, y la constancia aumenta el “nivel de amor”.

¿Cómo así? 

Los primeros 4 minutos de la película son como una introducción de críticas QLS, de verdad, pero te deja en claro algunas cosas: Satomi y Yuka van a la casa de una de sus amigas, que las llama para decir que “su novio la quiere matar”. Pero Yuka le explica que existe una app que simula un “novio de celular”, que es bien popular entre las escolares en Japón. Puedes chatear con el novio de celular, así como Sim Simi, pero el compadre se sabe toda tu vida y por alguna razón sólo Satomi se cuestiona eso. La app al parecer bordea los estereotipos del novio controlador, y a las chicas les gusta (?), y si llegas al 100 o al 0% en tu “medidor de amor”… los compadres te matan.

Grandes actuaciones.

Keitai Kareshi se muestra siempre en tono de parodia (supongo, no quiero creer que realmente sea así), y aunque es súper absurda, por lo mismo llama la atención. Los diálogos también son súper raros, aunque es bakan la manera en la que convierten a los novios de celular en un personaje súper presente y participativo. O que la app tenga como un mes y ya exista “una leyenda de que si la juegas mueres”.

Justicia para Naota 

A Satomi le gustaba mucho Naota. Iban a la sala de computación donde ella se hacía la que no sabía y él le arreglaba la impresora. Una relación normal y clásica de estas películas para escolares, sin embargo un día se van a juntar y él no llega, porque murió en un accidente donde había varios tipos metidos y acusados de haber violado entre todos a una chica, que en su desesperación se prende fuego y los mata. Este es un dato importante, y no queda demasiado claro, hasta que Satomi lo tiene como novio de teléfono y ya no le hace tanto asco a la app. Naota en realidad es inocente, y es quien le ayudará a detener a estos malvados novios (que tampoco tienen una real motivación. Matan gente nomas).

¿Lo que me gustó? La idea. De verdad debe haber sido súper visionario pensar en una app de celular que mate gente, te mande mensajes y que te muestre la imagen vívida de un compadre que se supone que te ama. Tiene conceptos entretenidos como que las chiquillas “se quiten el novio” a través del infrarrojo y detalles como que al parecer TODO JAPÓN TIENE EL MISMO MODELO DE CELULAR.

¿Lo que no me gustó tanto? El antagonista. De verdad es como que  llevaban una hora de película y dijeron “¡oye, pero no hemos puesto un malo!”, no tiene sentido, y a ratos incluso hasta se te olvida. Pero al parecer estaban seguros de su éxito, porque ese personaje cobra importancia…. ¡en la segunda parte!

Había más presupuesto para la segunda parte, parece.

¿No me cree? Bueno, esta cuestionable obra de arte tiene una secuela del año 2011 llamada “Keitai Kanojo” y si no me cree ahí se la dejo para que la vea.

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