Con muy poco diálogo, pero preciso, Blood, The Last Vampire (2000)-ambientada en los 50 post Segunda Guerra Mundial-es de esas cintas que se muestran casi exclusivamente “por los ojos”.

La historia, dirigida por Hiroyuki Kitakubo (que tiene el plus de haber trabajado en Black Magic M-66 con Masamure Shirow), se desarrolla alrededor de una base militar estadounidense, que colinda con un pequeño pueblo en Japón. Por lo que se mezclan dos idiomas, sin que esto altere o afecte el curso de los hechos.

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Saya es un Vampiro, la única “original” que queda, y trabaja para el gobierno cazando a los de su especie. Una serie de supuestos suicidios en el pueblo junto a la base, la lleva a investigar de encubierto, para lo que se caracteriza como una estudiante japonesa e ingresa a la escuela dentro de la base. En el lugar hay 3 Quirópteros, personificados como un bartender travesti y dos escolares.

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Mientras preparan la fiesta anual de Halloween, Saya se cuela en la enfermería y a vista y paciencia de la enfermera, apuñala a uno de estos seres antes de su transformación, con lo que empieza realmente la película (y su desenlace, si no dura más de una hora).

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Como los diálogos no son muchos, la música y sobretodo los silencios dentro de la película cobran importancia y sentido. Otra de las cosas que me gustan de Blood, es que es una idea, un concepto y no una historia adaptada treinta mil veces de la misma forma. El manga no tiene nada que ver con la película. El Live Action no tiene nada que ver con esta película y las series que de ella se desprenden tampoco. Hay diferentes versiones de Saya, cada cual con su historia. Personalmente me quedo con la de esta versión, pero para gustos hay colores.

**Como nota al margen, quiero recomendar de todos modos el manga de Blood que si bien no es muy querido entre los fans de la película no deja de ser interesante. Fue lanzado el año 2002, y dibujado por Benkyo Tamaoki, que se dedicaba al Hentai, por lo que tiene alto contenido erótico, que si bien no es burdo, sí es explícito.

 

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