Pasó Comic Con 2016, estuvimos ahí (nos viste, sé que nos viste), y pasaron muchas cosas, y muchas, pero muchas críticas. La idea desde aquí es hacer un comentario lo más objetivo posible, desde los distintos puntos de vista que fuimos capaces de abarcar, que en ningún caso nos ponen en una posición privilegiada.

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Comic Con es un evento con una fórmula probada y -en números –curiosamente efectiva. Se repiten los comentarios y sin embargo el evento se llena. Y donde hay gente que la aborrece, hay otros que incluso la recomiendan.

¿El problema es el nombre?

Si y no. El nombre “Comic-Con” es una marca, que despierta en los “más conocedores” varias expectativas que a grandes rasgos nunca se cumplen. Siempre falta algo, siempre hay poca motivación, y siempre hay otras actividades que se llevan la atención del público.

 

Mi filosofía al respecto es que uno siempre sabe a lo que va, por lo tanto yo llevo plata a FIC y llevo cámara a Comic Con. (Y la tarjeta, porque voy con niños).

Y sin embargo funciona. La gente va, lo pasa bien, se saca fotos y paga un montón para ir de nuevo. ¿Es problema del evento?

No. Es un fenómeno social (aunque usted no lo crea).

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Para hablar únicamente de lo malo hay hartos sitios, así que nos vamos a saltar la queja evidente para rescatar algunas cosas. La primera es la labor integradora de Comic Con. Este año dieron cabida a los asistentes con capacidades especiales, con un stand habilitado para ellos. Se agradece, claro, ya que la idea es que el evento sea disfrutado por la mayor cantidad de personas. Podría hacer reparos al respecto, pero eso se lo dejo a la organización.

 

Otro punto alto fue la existencia de un sector de guardarropía y camarines para los cosplayers (el alma del evento, seamos honestos. Sin ellos no tenemos nada más que fotos de gente apretada en un stand por comprarse un Funko). Y un punto considerable, fue la sala de lactancia. Para el macho alfa, espalda plateada seguramente no es tema la comodidad a la hora de atender y amamantar a la guagua. Tampoco para su contraparte puberta. Pero para quienes fuimos con niños pequeños sí es de gran ayuda un lugar donde atenderlos y sobre todo donde mudarlos. También podría desgranar el tema, pero le paso la pelota a la organización. Ellos saben qué deben arreglar ahí.

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No es misterio para nadie que los grandes ganadores de la jornada son y serán los niños. Ganan en Cosplay, ganan en conocimientos, ganan en experiencia. Y la idea es que sea una buena experiencia, porque ese cabro chico que anda saltando por todo el evento con un pijama del capitán América, en unos años más será el adolescente que compre Unlimited, y luego el adulto que compre buenas ediciones y siga a sus superhéroes con nostalgia. A veces se nos olvida que con cada experiencia estamos educando a una generación más joven. Y es esa generación la que producirá estos eventos en el futuro. Denles algo que quieran replicar.

La critica 

Ahora, yo dije que el gran problema de Comic Con estaba ligado a un fenómeno social y lo sostengo. De hecho creo que podemos hablar del evento en dos niveles: Como evento comiquero (que es donde siempre pierde) y como convención a secas, y es acá donde me quiero detener un rato.

Nos falta un lugar.

Sí, nos falta un lugar. Piénsenlo. Santiago no cuenta con un centro de convenciones para este tipo de eventos, porque el formato es relativamente nuevo. El gran problema de Comic Con es que traen el modelo y lo adecúan a Filsa, porque durante años ése fue el modelo existente. Pero ya no va más, porque las convenciones son diferentes, con otra dinámica, que está pegando cada vez más fuerte,pero carecen de un lugar. Yo quisiera no sólo que Comic Con pudiera -en lo estructural -dar todo lo que ofrece, sino que además me gustaría que Super Japan Expo no fuese tan oscura, que FIC no se quedara sin agua o se mojara, y que Festigame me permitiera caminar por sus pasillos sin sentir que estoy en Tobalaba a la hora punta.

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Podemos festinar, hacer leña del árbol caído y quedarnos en la crítica, o ir más allá y reconocer la falencia estructural de un fenómeno en alza, que busca consolidarse a paso fuerte en nuestro país. Y que permita a los asistentes realmente disfrutarla y no salir hablando de que había pocos baños.

Las convenciones son una estructura en alza, porque nuestra hambre de entretención va en alza, y eso es súper bueno, porque nos muestra que como sociedad vamos mutando y optando por panoramas más sofisticados.

 

Por esta razón le exigimos tanto a Comic Con, y es por eso que Comic Con siempre nos falla. Porque el modelo de Convención es ajeno a nosotros, culturalmente hablando, y no vamos a mejorarlo hasta que reconozcamos qué es lo que queremos hacer.

Podemos importar el evento del extranjero, el nombre y los colores. Pero el alma de convención hay que generarla, construirla y nutrirla, con lo que a nosotros nos define. Lamentablemente los modelos de eventos no se venden como franquicias de comida rápida, y aún éstas han tenido que someterse a la adaptación cultural antes de resultar realmente efectivas. ¿Qué sacamos con traer artistas de primer nivel a lugares inaccesibles? ¿Con poner stands con artistas todo el día si la gente hace fila para comprarse un globo? ¿Si las charlas de actores de series se llenan, pero un artista de la talla de Rude se da el lujo de tirarse al suelo porque en verdad nadie lo está mirando? ¿O tener al ganardor del Eisner que es chileno si van a verlo 12 personas?

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¿Quiere ir a un evento de comiqueros? FIC y Comic Zone ¿Quiere ir a un evento de Cosplayers? Ficosplay (y todos los eventos en verdad) ¿Quiere ir a un evento de fanáticos? Vaya a cualquiera de los eventos temáticos de la Biblioteca de Santiago (hay eventos para prácticamente todo lo que tenga un Fanclub) ¿Quiere ir a un evento gamer? Festigame ¿Quiere ir a un evento de anime? AEX, Super Japan Expo ¿Quiere ir a ver famosos y un lugar donde sacarse fotos y donde sus niños lo pasen bien y en cada stand les regalen globos y un juguetito en la entrada? Vaya a Comic Con, vaya con confianza.

Nos falta para hacer convenciones. No ferias, no expos, no festivales. Convenciones.

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