Hoy se estrenó “Capitán América 3: Civil War” otro de los grandes hitos del cine nerd y comiquero de este 2016 (¡gracias por estar vivo, Galactus!). Y cual Acta de Registro nos sacamos las máscaras y capas para testificar que está tremenda, cumpliendo todas las expectativas y entregando un espectáculo entretenido, gracioso y con la más lograda acción de las sagas de Marvel. Bondades sustentadas no sólo en una franquicia que lleva casi una década puliéndose y afinando elementos, como una fábrica con rodajes que mejoran y replican positivos productos, sino porque además cuenta con un elenco ideal y los hermanos Anthony y Joe Russo en la dirección; quienes nos han entregado maravillas como “Capitán América: Soldado de Invierno” (quizás el mejor film del universo Marvel-Disney; junto con “Guardianes de la Galaxia”) y participaciones en episodios de series de culto como Community y Arrested Development.

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¿Qué tenemos? luego de las cagaditas y cientos de muertes de inocentes por las colosales batallas transcurridas en “Los Vengadores 1 y 2” y “Capitán América: Soldado de Invierno” la O.N.U solicita que todos los encapuchados se registren con el fin de ser dirigidos y controlados por este organismo, para contenerlos y que no se manden solos, algo así como el Acta de Registro de Superhumanos de la historieta, pero rotulado esta vez como el Acuerdo de Sokovia. Situación que pone en jaque las posiciones de Tony Stark, que se ve afectado directamente por estos hechos y destrucciones, y el Capi, que cual demócrata vela por las libertades personales en vez de cualquier poder gubernamental. Justicieros, vigilantes, héroes, criminales, todo se enreda, más cuando tenemos al Soldado de Invierno o al buen Bucky siendo perseguido y culpado por nuevos asesinatos y un enemigo oculto que maneja las redes de este gran complot. Síntesis: cada Vengador toma un bando, el Capitán se alista por la verdad y su compañero del pasado; y Stark sufre por conflictos internos por el liderazgo, una separación con Potts y los fantasmas de sus padres fallecidos. Personajes nuevos (la sobrina lais de la Agente Carter, el príncipe T´Challa o Black “Ranger” Panther que busca justicia y venganza por las suyas, y el único y más grande…Spiderman), personajes reactivados (aguante la Bruja Escarlata y Falcón) y estupendos momentos que elevan una historia y giros que con “Los Vengadores 2: la era del Ultrón” había perdido el rumbo.

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Entonces como dice Arjona, “Civil War” es la amalgama perfecta entre experiencia y juventud, dotando a personajes ya presentados con nuevas aristas y miradas, especialmente el caso de Tony Stark, que no es raro pensar que puede tener incluso más escenas que el Capi y esto sería una suerte de “Iron Man 4”, pues con su dramatismo y encanto logra que aunque pueda estar errado, simpatices con él por su carisma y nuevas capas que salen a la luz en esta entrega. Lo mismo pasa con su vereda opuesta, Steve Rogers, como un guerrero incólume que puede “pelear todo el resto del día” y no parar de sangrar por sus ideales. Y juventud, la bienvenida de Peter Parker que encarnado por el novato Tom Holland (fue el hijo que salvó a mamá-Naomi Watts en “Lo Imposible”) nos muestra un Spiderman en su máximo esplendor: pelusón, nerd, hablador, sobrino de Marisa Tomei (suspiro), con la magia y chispa de hacer que ames al personaje a los segundos de salir en pantalla. Aplausos. Lo otros geniales ingredientes los sabemos, y están por montones: humor, humor y humor, acción, acción y acción; todo encaminado por una narración fluida y que se guarda todo para el “superclásico” entre los equipos.

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Dentro de los casi nulos puntos bajos (que la dejan por un pelo atrás de su redondita precuela “Capitán América: Soldado de Invierno”) emerge la figura de Zemo o el malo de la cinta, que quizás no cuenta con el sustento o motivos verosímiles para su gran plan o venganza a pesar de la destacable actuación de Daniel Brul (“Goodbye Lenin”). Junto con un tramo final que se percibe en el aire, con ganas de un poco más, de una profundidad o tragedia que la vorágine creciente merecía, distanciándose de esa una sensación de que al cierre esto fue una pelea de barrio entre amigos donde nos podemos sacar la madre y hacer la ley del hielo, pero al final, nos queremos y vamos por una cerveza igual. Una lucha de testosterona y machos tercos – y huérfanos, la tendencia de la temporada-. Fuera de esto, “Capitán América 3: Civil War” es una apuesta segura y bien ejecutada, que sale victoriosa con la complicada tarea de relacionar muchos personajes y líneas argumentales en poco tiempo y con sentido. Porque no importa de qué lado estés, como espectador, saldrás feliz y festejando igual.

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