Corrían los motores el año 2006 cuando vimos por primera vez las aventuras del Rayo McQueen, un joven bastante egocéntrico que sólo se preocupaba por su popularidad y el ganar carreras. Gracias a un accidente, el Rayo pudo encontrar buenos amigos, aprender sobre humildad y compañerismo. Y que no siempre lo más importante es ganar. Se convirtió en un ejemplo a seguir y en el referente de las carreras automovilísticas, pese a no triunfar el campeonato más importante: la Copa Pistón. McQueen rechazó una gran oferta del mayor auspiciador de corredores, pues prefirió regresar con su clan a Radiator Springs, para rodearse de cariño y tranquilidad.

Ahora, diez años después, todo cambiará. Y es que el Rayo (Owen Wilson) ya no es el mismo corredor de antes. Otros autos, que son “más jóvenes”, tienen una nueva tecnología que les permite alcanzar altas velocidades sin mayor esfuerzo. McQueen deberá trabajar duro para poder igualarlos y no quedarse atrás. De no lograrlo, tendrá que aceptar que su tiempo en las pistas ha terminado y optar por el retiro. Para alcanzar su meta, buscará la ayuda de la entrenadora Cruz Ramírez (Cristela Alonzo), una joven que al parecer sabe mucho de carreras, pero nunca ha participado en una. ¿Podrán derrotar a la ciencia con esfuerzo, sudor y lágrimas?

Siendo fanática de las películas de Pixar, quiero decir que desde pequeña he disfrutado el nivel de detalle y dedicación que ponen los realizadores en cada entrega. Y esta no es la excepción. Me asombró, en su momento, ver en Cars, a nuestra sociedad completamente reflejada en el pueblo de Radiator Springs. Hay roles, estereotipos e incluso tipos de clases socio-políticas. Pienso que tanto la trama de Cars, como Cars 3 pudo haber funcionado con con personas de carne y hueso, ya que lo más importante es su mensaje, lleno de aprendizajes y lecciones, para grandes y chicos.

No me quiero olvidar de Cars 2, en donde Mater, el mejor amigo de McQueen, se ve involucrado en un caso de espionaje y por lo mismo la saga cambia de género por algo más detectivesco y acción; sin embargo, Cars 3 vuelve a la esencia de la Cars original y la segunda parte es prácticamente imprescindible para su desarrollo. Esta película retoma la idea de una transición entre lo fresco y lo antiguo (tan bien logrado con la franquicia boxeadora de Rocky Balboa y la nueva Creed), para descubrir cómo lo viejo puede adaptarse a lo nuevo sin aferrarse al pasado. Y bueno, a veces es necesario cambiar un poco las reglas y aprender a confiar en quienes te rodean.

Cars 3 es una gran película para ver en familia, altamente motivadora, inclusiva y divertida. Una versión de Rápido y Furioso, pero con corazón y alma de niños. Y considerando que quizás sea el cierre de esta gran historia, no me queda más que invitarte a que vayas al cine a reír y a emocionarte, porque a partir de ahora, ya nada será como antes.

https://www.youtube.com/watch?v=GC5Nqv1_hT0

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