Estamos en una buena época para ser ñoño. Los cines chilenos se han llenado de grandes títulos de la animación, y claro, era hora de que el estudio de Totoro tuviera su espacio en esta maravillosa tendencia.

Un Inusual Clásico de Studio Ghibli 

Dirigida por Hayao Miyasaki (siendo la última película bajo su dirección) y musicalizada por el gran Joe Hisaishi, “El Viento se Levanta” narra, a grandes rasgos, parte de la vida y búsqueda personal del ingeniero Jiro Horikoshi, quien diseñó los aviones Zero que fueron utilizados durante el ataque a Pearl Harbor en la segunda guerra mundial.

Basado en la novela de Tatsuo Hori y un manga de Miyazaki, al parecer se trataría de una historia que no pega mucho con la temática del estudio en cuestión. Y sin embargo logra encajar perfectamente, con sus paisajes increíbles y su música que a ratos evoca más lo europeo, el sello inconfundible de Ghibli acompaña durante toda la película.

“No deberías volar, joven japonés. Deberías hacer aviones.” 

Como se trata de una suerte de biografía, situada en un momento histórico importante en la historia de Japón (y el mundo), el desafío estaba en encontrar un lugar y una manera de incorporar esa magia tan característica en las obras de Miyazaki, lo cual se resuelve con un nutrido mundo de los sueños, donde guiado por el ingeniero italiano Gianni Caproni, Jiro convierte su anhelo en un sueño, y ese sueño en una meta: diseñar aviones realmente hermosos.

“Los aviones son sueños hermosos, pero malditos. El cielo los engulle tarde o temprano.”

Y aunque toma esta decisión siendo un niño, la mayoría de la cinta transcurre con un Jiro ya adulto.

El viento se Levanta…

La naturaleza juega como siempre un rol importante, no sólo en el viento, sino en un terremoto que luego desencadena en un incendio. El cielo, las nubes y la fragilidad de los edificios, se muestran de modo impresionante en una de las secuencias visualmente más impactantes de la película.

Otra cosa interesante es la confrontación constante entre el pasado y lo que está por venir, los cambios sociales, la pobreza, las consecuencias de la guerra. El viento se levanta es una de las películas más “sociales” del estudio hasta ahora y eso se valora en la sutileza de cada alusión sin perder su arte.

Honjo, el amigo de Jiro, es el personaje encargado de traer la realidad al cuento. Devolviendo al protagonista al mundo del que a veces parece ajeno. Jiro se pierde en su estado de contemplación, pasando a través de los hechos, como si no lo afectaran, pero no es sino a través de la figura de su amigo Honjo que se hace consciente del peso de cada uno de estos hechos.

“Las personas creativas lo somos, cuando mucho, durante diez años. Tu deber es dar lo mejor en esta década.” 

Si bien no se plantea como una historia triste, tampoco hace lucir los avances de Jiro como algo mágico y sencillo. Sus colores, su música y incomparable armonía no impiden que se imponga como una historia de superación. Se codea con procesos históricos al tiempo que no pierde su relato, e incluso da pie a la aparición de esos personajes de rasgos afilados como monstruos, camuflados de un relato de fantasía, que se presentan como malvados escondiendo su cara de amables benefactores.

“El viento te envió hacia mí”

Por muy biográfica que fuera, no podía ser una película Ghibli sin una protagonista fuerte. Y entonces aparece Naoko, la mujer de Jiro, dueña de una historia preciosa. Encerrada en las paredes de un hotel por su tuberculosis, no es sino ella quien le entrega al protagonista esa ternura y humanidad de la que parecía carente. No me malentiendan, no es que Jiro fuera indiferente, pero vivía su propia historia, solo, con sus sueños y planes de aviones hermosos. Sin embargo con ella decide abrir ese mundo en una dinámica que de verdad saca lágrimas. Ambos jóvenes y decididos a estar juntos, tienen gestos grandes, gestos de parejas reales, que no eran parte del universo Ghibli, pero que sin embargo el estudio los adopta con respeto y logra transmitir el afecto genuino entre ambos. Una pareja que se busca, se besa y se toca. Una relación mágica, pero no exenta de tragedia. Naoko y sus circunstancias se convierten en una nueva motivación para Jiro y terminan de perfilar de manera magistral una hermosa historia.

El viento se levanta es una película maravillosa, y aunque para muchos pareciera la más débil del universo Ghibli en cuanto a parafernalia, es la más adulta en cuanto a su desarrollo. Un despliegue de música, paisajes y guión que vale la pena ver en los cines una y otra vez.

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