Quedé negra. Sí, y con cuática, porque de verdad no hay mejor frase popular para describir las sensaciones que Get Out (Huye!) te deja luego de verla. Una cosa rara, un sabor a chocolate amargo, pero crocante, y con peta zeta incluido. Que te choca, pero agrada y remueve un poco la guata, desde la risa y la locura. Donde te percatas que estás frente algo nuevo, genial, único y diferente. “¡Naa!, pero no le pongas tanto”, loco, de verdad, esto no es común y es una clase de buen cine.

Y es que si la primera película de Jordan Peele se haya instalado en el exclusivo grupo de films que tienen el 100% de aceptación en la polémica web de críticas internacionales Rotten Tomatoes (amada y odiada, según nos toque a nuestras películas favoritas) da para hablar. Más si incluso está por sobre pulentas obras maestras como El Padrino o Psicosis. Ese level. Pues estamos hablando de una oscura joya sumamente independiente y acotada, mínima pero redondita, y de una elaboración prácticamente perfecta.

¿Halloween de Los Simpsons o la Dimensión Desconocida?

Chris (Daniel Kaluuya) es un fotográfo afroamericano que tiene que pasar el fin de semana con la familia de su novia, Rose (Allison Williams) en una alejada mansión en el bosque. Es el primer novio de “color” que ella presentará en público, por lo que la incertidumbre ante la opinión del clan Armitage ronda en el aire. Y bueno, de este viaje y cruce con fiesta familiar y sus respectivos integrantes es donde Get Out se desenvuelve y luce, transformándose en un híbrido que va desde un thriller psicológico, pasando por una comedia freak, un episodio de ciencia ficción y hasta un producto de terror gore. Desordenada y magistralmente indescriptible, pero con un gran motor temático: el racismo de blancos versus negros.

Con referencias geniales y escenas replicadas a cintas como ¿Quieres ser John Malkovich? y no sólo por la presencia de la tremenda Catherine Keener; también y tan diversas como America X, Reanimator, Los Excentricos Tenenbaums (o al vestuario de Bill Murray como Raleigh St Clair), Pesadilla, Django sin Cadenas e incluso Billy Madison. Una juguera que por loco que parezca se armoniza y da fe de un guión y construcción realmente genial, como sacado de un capítulo de Halloween de Los Simpsons o un cuento de Stephen King. Pero de los buenos, buenos.

Ku Klux Peele

¿Pero cómo se logra este efectivo y perfecto mutante cinematográfico? Jordan Peele es el fucking nigga,  la clave. Escritor, director, comediante, que forjó éxitos y vítores junto a su colega y amigo Keegan – Michael Key, otro crack en la comedia actual, haciendo escuela en Mad TV, la hilarante serie propia Key and Peele y en películas de ambos como la gatuna Keanu. Además de participaciones actuando en films y series como Fargo, Modern Family, Rick and Morty, Robot Chickens entre muchas más. Es decir, un grone sesudo y que sabe, sapbe bastante. Tanto, que por su éxito logrado con Get Out (de ser una obra independiente recaudó el triple de lo que costó) ha sonado para ser la cabeza en dirigir el futuro live action de la biblia del animé ciencia ficción, Akira. Esa onda.

Entregándonos una película que funciona como una verdadera clase y ensayo crítico sobre el racismo de la cultura afroamericana en EE.UU, tocando desde el sarcasmo, la ironía y los símbolos toda la historia del tema que va desde la esclavitud, el Ku Kux Clan hasta la criminalización policial de la raza negra en la actualidad. Es más, son tantos los subtextos y juegos existentes y escondidos en Get Out que hay páginas y páginas en internet que nos exhiben los easter eggs presentes. Unos que asombran y sacan sonrisas, pasando por una canción de apertura de Childish Gambino hasta frases o situaciones de la cultura pop gringa.

Blanco o negro

Ahora, es imperante dejar algo claro, Get Out responde a una película y espectadores sumamente parte de las Tierras del Tío Sam, que se desenvuelve en la idiosincrasia norteamericana en sus ripios, cicatrices y contextos; por lo que puede que no te vuele la cabeza si desconoces o no te emparentas del todo con la idea, especialmente en el rollo racial. O te gusta, o no, blanco, o negro. Eso en cuanto a su historia y temática, pero desde su elaboración y factura, es innegable definirla como un film sumamente bien realizado, desde su diseño, construcción de personajes, saliendo airoso de la multiplicidad de géneros que recorre. Si la ganadora del Oscar pasado, Moonlight y las otras nominadas Hidden Figures o Fences alzaban banderas negras desde el drama, aquí la genialidad va desde el humor y el suspenso, la cosa rara, el chocolate amargo con peta zeta.

Además cuenta con comediantes y tremendos roles como los de Bradley Whitford (Cabin in the Woods), Lakeith Stanfield (Atlanta), Caleb Landry Jones (X-Men First Class), LilRey Howery y la ya mencionada Caterine Keener. Quienes sustentan este resultado que te mueve con escenas angustiantes y otras muy WTF. Todo en su punto y sin efectismos, siendo sumamente honesta y riéndose de ella misma.

Así que por favor vaya por esta experiencia al cine (pues seguramente no estará mucho en cartelera), y obvio, con un vaso de leche y el puño en alto.

 

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