Jackie Kennedy (Natalie Portman) pasea junto a un equipo de grabación por la Casa Blanca en el documental Jackie Kennedy Whitehouse tour. Jackie Kennedy se lava la sangre de su marido mientras intenta procesar como pasó de ser la Primera Dama a la viuda más reconocida de Norteamérica en sólo un día. La historia de Jackie, la nueva película del chileno Pablo Larraín (Neruda, El Club, No), nominada a dos Premios de la Academia (Mejor Actriz, Mejor Soudntrack) no es un relato de la vida de Jackie Kennedy; es el vistazo a una etapa de su vida, donde la muerte de JFK cambia por completo su vida.

Este es el primer trabajo de Pablo Larraín en Hollywood, pero no es  un proyecto suyo original. La historia está basada en la entrevista de  Theodore H. White‘s a Jackie para la revista Life. Larraín fue contactado una vez que Darren Aronofsky, director inicial del proyecto, decidiera mantenerse sólo como productor.

Jackie no es una historia fácil. Alejada de los convencionalismos acostumbrados de las biografías, la película de Larraín se enfoca en el proceso mental de la Primera Dama tras el asesinato de JFK. Jackie comienza una transformación, un alineamiento de la sociedad al no saber ya cual es su lugar, cual es su deber. Tanto tiempo siendo la compañera del Presidente, cuando debe enfrentar el mundo en soledad, la presión la obliga a transformarse en un personaje caracterizándose  a si misma. Muchas veces pareciera que Jackie es una mujer interpretando un papel, negándose a demostrar sus verdaderos sentimientos, decidida a no salir por la puerta trasera de la Casa Blanca.

Larraín filma el momento en la vida de Jackie en que pasa de ser una Primera Dama, como muchas antes que ella, a un personaje definitivo en la cultura POP Estadounidense.

La actuación de Natalie Portman, tan alabada por los críticos, no es explosiva ni nada menos; al contrario, es tan pausada y metódica que ronda la delgada línea entre el personaje y la caricatura. Pero es exactamente esa sensación extraña, lejana, empaquetada, que produce Jackie, lo que hace de la construcción del personaje tal vez si lo mejor de la película. Portman interpreta a Jackie como un ser humano en descomposición mental, totalmente perdida, pero que no se deja llevar por la corriente. Constantemente minimizada por los políticos a su alrededor, Jackie se rebela contra su propia imagen débil y manipulable. Portman trasforma a Jackie en una muñeca de porcelana que vaga por los pasillo de la Casa Blanca, tratando de asimilar que su casa de muñecas se ha derrumbado con sólo un disparo.

Oro punto alto de la cinta es la música de Mica Levi, joven compositora inglesa. Su anterior trabajo, en la cinta 2013 Under the Skin de Jonathan Glazer, le había puesto en la palestra, y ahora con Jackie entra en las grandes ligas, ganando una nominación al Oscar a mejor Soudntrack. La música de Levi es simbiótica, define las escenas al darles un sentido dramático casi terrorífico. Gracias a sus composiciones el deambular de Jackie se transforma en un descenso a la locura y la desesperación.

Por su parte Larraín mantiene su curva ascendente en la puesta en escena y el manejo de actores. Ya en Neruda (2016), se notaba que apuntaba a las grandes producciones, y buscaba salir de los temas personales en búsqueda de personajes icónicos y relevantes. En la cinta del poeta, Larraín había definido cierto estilo visual estilizado, privilegiando muchas veces lo estético sobre la historia. Esto se vuelve aun más visible en Jackie, donde el manejo visual se vuelve vital en el desarrollo de la historia. Más forma, poco fondo.

Si bien Larraín se ha acostumbrado a los elogios, sus críticos han encontrado en sus películas algunas fallas de guión y cierta debilidad en las historias, especialmente en Neruda, donde  la parte final pareciera complicarse más de lo necesario. Pero esta vez Larraín trabaja junto a un equipo (Noah Oppenheim en el guión, Darren Aronofsky en la producción) que mantiene el relato siempre en línea, dándole libertad de poner toda su destreza visual al servicio de la historia.

Como lo decía, no es una película fácil, pero es una gran historia, realizada con mucha inteligencia por sobre todo. Vale la pena verla en pantalla grande  con todos nuestros sentidos enfocados en ella. Jackie es uno de los grandes estrenos de este año, con una potente protagonista y un estilo visual atrapante; y si a eso le agregamos a un chileno a la cabeza, tenemos una cinta imperdible.

 

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