Hace trece años, más o menos, comenzó una de las sagas de terror más largas que el cine ha tenido que proyectar. Y debe ser porque los productores asociados al terror ya se dieron cuenta que hay gente bien cagá del mate (como uno) que le encanta ver juegos sangrientos, en donde lo “menos terrible” que puede pasar es ver una mutilación con sierras eléctricas en primer plano. Bueno, la cosa es así y hoy tenemos la octava parte de El Juego del Miedo, con más trampas y misterios que nunca (imposible a estas alturas saber quien es el malo). ¡Bienvenidos a Jigsaw!.

Si, es otra película de Saw

Y no lo digo porque eso sea algo malo…bueno, también depende mucho de la experiencia que cada uno tenga con Saw. Por ejemplo si eres de los que nunca engancharon con la historia, o eres de los que detestan ver chocolate en cantidades industriales, entonces difícilmente esta octava película te va a gustar. Aquí la idea es prácticamente la misma que las otras siete películas, y aunque solo la primera parte (la del 2004) es maestra, esta no se queda atrás. Ya que de principio a fin te mantiene pensando en quién cresta es el villano que está moviendo los hilos detrás de las trampas.

John Kramer (Tobin Bell) es el viejo-genio que ha estado detrás de todo El Juego del Miedo desde los inicios. Y aun cuando ya no está con vida (lo matan en la 3), la producción se encarga de incluirlo como un elemento permanente en cada una de las películas que Saw ha sacado en la última década. Aquí la cosa no es diferente, porque Kramer vuelve en gloria y majestad para recordarnos que su legado jamás desaparecerá.

Pienso yo, que nunca deberían haber matado a este viejo, así se ahorran los interminables minutos explicando el por qué de sus constantes regresos al juego del miedo. Hubiera sido mejor que desde un principio nos hubieran contado que el caballero tenía una familia entera de psicópatas ideando trampas y capturando víctimas para él. ¿Hubiera sido mejor no?.

Por otra parte, admiro que con ocho películas la historia aun no haya caído en la sátira del horror, cosa que le costó la seriedad a muchos de los clásicos como ‘Child’s Play‘, ‘Pesadilla‘ (recordemos por favor a ‘Freddy vs Jason‘), e incluso Piñera ‘Piraña’. A estas alturas la frase “Que comience el juego” se hubiera convertido en cualquier otra cosa con tal de llamar la atención de la fanaticada.

Así está la cosa. ‘Jigsaw‘ puede ser una más del montón de refritos, pero es un montón que sigue estando dentro de lo que llamamos “películas para ver un trasnoche sin mucho compromiso“. Si se pierden esta, probablemente igual van a poder ver la siguiente, porque da-lo-mismo.

Ya, ¿y de qué se trata SAW 8?

Todo comienza porque al parecer el viejo John Kramer sigue estando con vida, desarrollando nuevas trampas, y repartiendo cadáveres por toda la ciudad.

Esta película funciona a dos líneas: una que ocurre dentro de una granja con cinco personas obligadas a jugar el juego del miedo (dato nerd: una de las actrices es Laura Vandervoort, ex Super Girl en ‘Smallville‘ <3), y otra que es la de los detectives siguiendo las pistas que se esconden detrás de los asesinatos.

Digo “asesinatos” y no “juegos”, porque a estas alturas ninguno de los villanos pudo entender que la gracia de Saw era que las personas tuvieran una posibilidad real de escapar si seguían las reglas, como bien se explica en la primera película. Ahora, la cosa parece funcionar según las convicciones del malo de turno, y no como una “terapia de shock”, que era lo que John Kramer finalmente quería experimentar en sus víctimas en su concepto original del juego

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Como dije anteriormente: esta película igual es entretenida al despistarnos con señales falsas. No sirve de nada especular teorías a media película porque los giros finales son para demostrarnos que aun estamos demasiado lejos del coeficiente intelectual de Jigsaw jaja. Sin embargo, lo malo es que la historia ya huele un poco a refrito, y da para pensar que de aquí en adelante pueden existir quince películas exactamente iguales a esta. A menos claro, que se les ocurra decir que John Kramer es un extraterrestre inmortal, o que lo enterraron en el cementerio de mascotas, y ahora vuelve más malo que nunca (grande Flash).

Eso por ahora. Nadie los va a juzgar porque fueron a ver ‘JIGSAW’, así que vayan sin miedo a generar sus propias impresiones. No nos haga caso a nosotros (los críticos nerds), porque finalmente la única opinión que importa es la vuestra queridos ñoños subversivos.

Chao, ¡y que comience el juego!.

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