Koe no Katachi (A Silent Voice) es todo un suceso en Japón y el mundo y ahora nosotros -después de secarnos las lágrimas -les contamos qué esperar de esta cinta que va más allá de un relato de bullying, sino que hace una declaración sin anestesia acerca de la lealtad, la amistad y la verdadera comprensión.

Reivindicación, amor y tolerancia

A través de un engañoso tráiler, nos llega la historia de Shoko Nishimiya, una niña sorda, que llega a una escuela primaria donde busca ser tratada como igual, comunicándose a través de un cuaderno. Sin embargo, para su compañero Shoya Ishida, la presencia demasiado angelical y mojigata de Nishimiya le causa repulsión, y en un arrebato decide comenzar a molestarla. Eso, hasta que ella finalmente abandona el colegio y él es sindicado por sus propios compañeros como agresor, pasando de victimario a víctima. Ishida crece con la culpa y acostumbrado a ser un invisible entre sus pares, que pese a los años supieron pasar la voz y generarle una mala fama, y es en ese momento cuando vuelve a encontrarse con su compañera, y donde comienza la verdadera historia.

Pero esto no se trata de Nishimiya. Koe no Katachi transcurre alrededor de ella, a través de ella y muchas veces a razón de ella. El protagonista de esta historia es Ishida, y durante toda la película seremos testigos de sus reflexiones, desaciertos y también avances.

Ishida está harto de sí mismo, de considerar que es un invisible dentro de un mundo donde la gente tiene tan poca relevancia que ni siquiera es necesario mirarlos a la cara. Está solo, cargando el peso de una culpa por cinco largos años, en los que ha desarrollado este mecanismo de defensa, de volverse invisible para así no ser agredido. Una de las cosas más bakanes de las producciones asiáticas que tocan el tema del bullying es que no lo solucionan. Nunca terminan con el bullying, sino que se hacen cargo y lo superan. Japón nunca destiñe con estas historias medio existencialistas y en apariencia súper simples.

“Si ella no hubiese llegado, habríamos tenido un final feliz” 

Y del bullying y la agresión pasamos de lleno a una historia acerca de la amistad, de la manera en la que elegimos relacionarnos con otros y de cómo existen códigos implícitos que nos unen irremediablemente a los demás y a sus historias. Koe no Katachi se mete en el intrincado cuento de desglosar el significado de la amistad para un puñado de adolescentes, con interacciones, diálogos, malentendidos y harta cachetada.

En su búsqueda de relaciones más genuinas, Ishida aprende acerca de los buenos y malos amigos. La gente que dejó en el camino (o que lo dejó a él), y de cómo algunos conciben a los demás de manera posesiva, pretendiendo controlar las variables de otros, con ese amor opresor, que hace creer al otro que se es dueño de su historia. Nuestro amigo aprende a través del nuevo -y no tan nuevo -grupo de personas a su alrededor, acerca de lo que es relacionarse.

“Quiero que te ames a ti misma”

Una cosa bien importante es que a través de la figura de Nishimiya entendemos que no se necesita tener alguna deficiencia para no escuchar la voz de los demás, ya que durante toda la historia se advierte una falta de comunicación poderosa, que podría desencadenar en tragedia. La película se hace cargo de decirnos que nadie es intachable y está bien, que lo que no se puede corregir se puede reparar, que observar sin ayudar también es una forma de agresión y que más que escuchar, debemos poner atención.

Koe no Katachi se merece todos los premios que tiene, con una animación maravillosa, a cargo de Kyoto Animation y una trama intensa, acerca del amor, la reivindicación y la amistad. ¿Se llora? Sí, harto, pero vale la pena. Es una película que te golpea sin ser cruda, pero de todos modos intensa, una pequeña maravilla de la animación y que muy pronto podremos disfrutar en cines.

https://youtu.be/yAKvdayFnew

¡Comenta!