Un camino de casi 30 años y miles de kilómetros es el que recorre Percy Fawcett, explorador de la selva amazónica. Combatiendo contra el fracaso, la jungla, su familia, sus colegas y sus propias obsesiones, Fawcett, el protagonista de la nueva película del director James Gray, intentará llegar a la mítica ciudad escondida de la selva latinoamericana, y cazar la gloria reservada solo para los conquistadores.

Werner Herzog estrenó el año 74 y el año 82 dos películas con una premisa similar. “Aguirre la ira de dios” y “Fitzcarralado”, ambas protagonizadas por Klaus Kinski, relatan las psicóticas fijaciones de hombres europeos con los secretos que guardaba la selva latinoamericana. En distintas épocas y por distintas motivaciones, los protagonistas de ambas películas sacrificaban todo para vencer la resistencia de los indígenas, de la naturaleza y de la fuerza de los ríos, para conquistar uno de los lugares más indómitos del mundo.

Rápidamente la locura y la desesperación los consume, y son víctimas de la jungla. Mientras veía “La Ciudad Perdida de Z”, la última película del director  James Gray (Two Lovers), no podía sacarme de la cabeza las películas de Herzog. Los temas son tan parecidos, las obsesiones son prácticamente las mismas y el camino que siguen los personajes pueden tener solo una trágica resolución.

En “La Ciudad Perdida de Z”, ambientada a principios del siglo XX, y basada en una histórica verídica; el Coronel Percy Fawcett (Charlie Hunnam, Pacific Rim) está obsesionado con la gloria, y con limpiar el nombre de su familia. A sus manos llega la posibilidad de viajar a la selva boliviana para completar sus mapas fronterizos. Impulsado por la posibilidad de encontrar la fama en esta peligrosa expedición, Percy se adentra en la jungla acompañado por el cabo Henry Costin (Robert Pattinson, Cosmópolis, Map to the stars). En este viaje surge la obsesión de Percy con la jungla, y con encontrar una ciudad perdida, que el mismo llama Z. Pasarán los años, varias expediciones más, inclusive la Primera Guerra Mundial, pero la imagen de la selva jamás se borrará de su mente; y terminará por convertirse en una  metáfora de todo aquello de lo que su vida adolece.

La espesa vegetación y la vida de los indígenas superarán incluso la oferta de la vida familiar y el amor de su esposa e hijos. Al igual que los conquistadores de Herzog, Percy ha sido encantado por la jungla; el viento y las corrientes de los ríos le han susurrado al oído una realidad diferente, don él podría ser mucho más de lo que ha sido en su vida real.

Con 2 horas y 20 min de duración  “La Ciudad Perdida de Z” es una película algo lenta, y requiere paciencia y dedicación para disfrutarla. Pero como recompensa entrega un trabajo muy delicado en la dirección y fotografía; donde las escenas donde se funde la selva y el Londres urbano son geniales.

Su punto débil pareciera ser el protagonista, porque con un personaje tan profundo y que sufre tantas trasformaciones a través de los años, uno esperaría a un actor más carismático que Charlie Hunnam. En contraste Robert Pattinson sigue demostrando que las películas de “Crespúsculo” fueron un mal paso en su carrera, y deja claro que tiene gran bagaje actoral.

La selva y su poder frente a los ingenuos conquistadores europeos han aparecido muchas veces en el cine. Las películas de Herzog no son las únicas, y bastaría nombrar simplemente “El abrazo de la serpiente”, una de las mejores cintas del año pasado.

Pero existe una extraña seducción en este tipo de películas cuando son bien hechas.  Una característica atrayente en las historias  sobre los conquistadores europeos en la selva amazónica que se adentraron irrespetuosamente en estas tierras en búsqueda de la fama y fortuna que el “primer mundo” les ha negado.

 

 

 

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