Hany Abu Assad es un gran director, dos veces nominado al Oscar; Kate Winslet es una de las mejores actrices de su generación e Idris Elba es un actor de carácter que amenaza en cualquier momento meterse entre los 5 mejores de la industria. Los tres son talentosos, pero a veces eso no alcanza para hacer una gran película; hay otros ingredientes que tienen que cuajar para que una historia nos agarre de principio a fin y salgamos de la sala de cine satisfechos de nuestra elección; lamentablemente a “The Mountain Between Us” le falta ese ingrediente extra para haber sido una buena película.

Dos desconocidos se ponen de acuerdo para tomar un pequeño avión que los lleve a Nueva York durante una tormenta de nieve. El piloto, un veterano de la guerra de Vietnam, les asegura que llegarán a tiempo; Ben (Idris Elba) necesita llegar a la ciudad para realizar un importante cirugía, y Alex (Kate Winslet) tiene su boda agendada para ese mismo día.

Pero en el aire todo sale mal y terminan cayendo en las heladas montañas de Idaho donde deberán trabajar juntos para sobrevivir. Lo que no saben es que terminarán encontrando más de lo que buscaban el uno en el otro.

Los primeros minutos de la película son muy interesantes; la escena de la caída del avión es trepidante y muy bien filmada. Desde el minuto uno tenemos claro que ambos protagonistas saben a lo que juegan, actuaciones sólidas, bastante química entre ellos, y la participación de una adorable perro labrador que los acompañará todo el camino ¿qué más podemos pedir?. La verdad, algo que justifique seguir viendo una historia de acción/amor que nunca se decide por ninguna de las dos. Por momentos pareciera que la nieve y el peligro de morir congelados es el ingrediente principal, mientras en otros es la incipiente relación entre ambos.

La película divaga entre diferentes temas sin adentrarse demasiado en ninguno, y se vuelve demasiado predecible en su conclusión. Hany Abu Assad es un excelente director de historias humanas, (Paradise Now, película sobre dos hermanos en la Franja de Gaza sigue siendo su mejor trabajo), pero la acción no es lo suyo. Cuesta creer que los protagonistas corren real peligro porque jamás dejan de verse como dos estrellas de cine increíblemente guapos; aun cuando deberían pasar hambre, frio, o miedo.

Al final, Winslet y Elba hacen lo que pueden con una historia muy livianita. No es una historia de amor, no es una película de acción, es una rara amalgama de ambas que nunca termina por despegar.

Por el lado positivo siempre es posible disfrutar de la hermosa fotografía de los paisajes helados de Idaho, y lo cool que Nueva York y Londres se ven filmadas por un director competente. Pero es bastante poco para una película que tenía todos los indicios de ser un blockbuster que nos hiciera llorar, pero que seguramente no será el hit primaveral que se pensaba.

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