El cine paga una deuda

Hace dos años el actor afroamericano Kevin Hart, dijo que “no podría hacer el papel de un homosexual porque le preocupa mucho lo que la gente piense de él” (TMZ). Y el 2016, otra polémica se hizo ver en los Oscar al darse a conocer la evidente falta de nominados de raza negra tanto en elenco como en dirección. Polémicas, homofobia, y segregación; algunos de los males que no sólo ocurren en la alfombra roja hollywoodense, sino en todo el mundo y en cada país; especialmente en el actual Estados Unidos de Trump. Y ahí entra ‘Moonlight‘, que llega para reivindicar tres condiciones en esta lucha y debate: ser negro, ser gay, y ser pobre. 

Chiron es un niño adorable que vive con esas tres “mochilas” en su espalda sin saber realmente lo que significa. Su madre es una adicta al crack, y vive la constante persecución de sus compañeros de colegio por ser el más “inadaptado” de todos. Su timidez es la respuesta al mundo que lo rechaza, porque vive aterrado en un entorno que no es capaz de aceptar su naturaleza, y eso lo percibe cada día, cada hora, cada minuto.

Momentos que marcan una vida

La película que está compuesta por tres actos que representan la vida de Chiron desde que es un niño hasta que es un adulto. Esta forma de narración, nos ayuda a comprender los momentos más críticos de su vida y que de alguna manera van moldeando su personalidad, sexualidad y humanidad.

Esta no es una historia de homofobia, es mas bien una historia de violencia, soledad y consecuencia. Tampoco es un relato gay, es la historia de un hombre que necesita ser amado sólo por ser quién es y no por lo que el mundo “cree que es”. No sé si me explico, porque al final del día, el mensaje de esta película nos llega a todos por igual, sin colores, ni condiciones:

“En algún momento tienes que decidir quien eres, nadie puede tomar esa decisión por ti…”

Moonlight‘ contiene la esencia de ‘Brokeback Mountain‘ al exponer la represión sexual de un hombre que no tiene “permitido” amar. Y tiene esos “momentos de la vida” que vimos en ‘Boyhood‘ hace dos años; con escenarios y diálogos que no tienen nada de extraordinario a simple vista, pero que finalmente esa “normalidad”, esa naturalidad y realidad, es el verdadero significado de la película.

Es cuático notar que este tipo de películas puede tener una conexión mucho más intensa con el espectador, que una persona común y corriente del “mundo real”. Es más, esta película es tan real que no necesita exagerar ningún acontecimiento y nos entrega una historia en su justa medida, que funciona como la mejor representación que se haya hecho en el cine de ser negro y gay a la vez.

Los puntos fuertes de ‘Moonlight’

Otra cosa que me gustó ene, es que la película no cae en los clásicos clichés del cine LGBT. Y aunque de seguro algunos terminen por catalogarla como cine Queer, la verdad es que esta película se presenta más como un cine arte, muy diferente a lo que hayamos visto antes en películas que abordan la homosexualidad, porque insisto: no se trata solo de eso, se trata de retratar el drama personal de un individuo que intenta descubrirse a sí mismo y encontrar un lugar en el mundo; definirse como normal en un ambiente donde nada pareciera ser aceptado.

El casting liderado por los tres actores que dan vida a Chiron (Alex R. Hibbert, Ashton Sanders y Trevante Rhodes), más Mahershala Ali (Cottonmouth de Luke Cage) y Naomie Harris hacen un trabajo muy intenso con respecto a las emociones del protagonista, son ellos su modelo a seguir, y pueden alentarlo a salir del entorno criminal al que está expuesto, o condenarlo a vivir una vida preso de las emociones.

La fotografía es otra cosa, las tonalidades frías están presentes en toda la película y dan el toque que da relación con el título ‘Moonlight’, porque como bien dice uno de los protagonistas: “Bajo la luz de la luna todos somos iguales“. Y de eso se trata la película, de que no existen colores ni condiciones que nos diferencien unos de otros cuando estamos en la “sintonía” del amor.

Con ‘Moonlight‘, Barry Jenkins (el director)  marca un precedente en contar una historia intensa sobre las emociones, lo narra de una forma diferente y pocas veces vista. Es una historia de rabia, de rechazo, y de amor propio, cosas que sabemos que pasan a diario en el trabajo, en la calle, en el colegio, pero que incómodamente evitamos mirar por el absurdo “que dirán“.

Quizás no logre vencer en los Oscar a ‘La La Land‘ ó ‘Fences‘, pero al menos nos quedamos con la idea de que en este caso, la ficción está más cerca de la realidad de lo que pensamos. Y pienso que si una película sobre un “negro gay” llegó a estar nominada a los premios de la Academia como Mejor Película, es porque realmente estamos avanzando.

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