Te lo explico en primate: ¡Ouuuuuuau, uuuuaooouuuuu!. Y ahora en humano: increíble, a toa´raja (disculpa el castellano antiguo). Esas son las primeras impresiones que surgen ante la pregunta “¿Cómo es la última peli del planeta de los monos que se estrenó esta semana?”. La cual llegó con carteles de ser “El mejor cierre de una trilogía” desde la “Star Wars” original, algo así como un Nuevo Testamento Nerd en lo que cine de ciencia ficción-fantasía, respecta. Y sí, mucho de esto es verdad, pues el cierre de la historia de César y su monada, tiene tientes de obra maestra, además de ser, junto con “Logan“, lo mejor en lo que va del año (sí, ya sabemos que viene Christopher Nolan con “Dunkerke” o Edgar Wright y su “Baby Driver” y todo, todo, puede cambiar). Pero por mientras, volvámonos changos.

Apocalípsis 7:07

Partamos por el principio del fin. Han pasado 15 años desde que quedó la crema con el virus de la Gripe Simio que empezó a matar a los humanos y convertir a los monos en seres más clevers. Quince años desde que César gritó “¡Nooo!” y todos quedamos aferrados a las butacas al alzarse en rebeldía por el abuso contra él y sus congéneres en un “refugio” donde Draco Malfoy era entero malo y James Franco no cachaba nada de nada (menos que en “Alien: Covenant”). Que en resumidas cuentas marca el despertar de una comunidad de hominoides que aprende a comunicarse, quererse, unirse, defenderse, ser sociedad. Con el gran César (Andy Serkis) a la cabeza, liderando y siendo el genio del cuento. Hablamos de “El Planeta de los simios: (R) evolución” (2011). Después nuevamente los humanos llegan a hinchar, poniendo en jaque decisiones y lineamientos entre César y una fracción simia más radical y sanguinaria para con la figura del homo sapiens, comandada por el brígido, tuerto y pulento, Koba (Toby Kebbel; socio que interpretó al Dr. Doom en la última y abominable “Cuatro Fantásticos“). Eso fue, y quizás la con más ripios, “El Planeta de los simios: confrontación” (2014). Y ahora, vemos el término de este evangelio con un César más viejo, canoso, sereno y una civilización en batallas constantes contra el Hombre y sus vicios; buscando un lugar para estar en paz y piolitas. Donde hay un coronel psicótico (Woody “Tremendo” Harrelson) y todo su ejército nazi-trump-asesino queriendo aniquilar la utopía simia.

César en tus manos encomiendo mi espíritu

Eso es a grandes rasgos la trama. Sumando personajes nuevos, como el querible chimpancé Bad-Ape (el comediante Steve Zahn), una misteriosa niña rubia (Amiah Miller), Lake, una nuera resiliente y luchadora (Sara Kanning); y un gorila desclasado y traidor llamado Rex (Ty Olsson). Ahí navegamos. En estas aguas que se ponen turbulentas más que nunca con el aguerrido César, su familia y clan. De una forma extremadamente emotiva, detallada y perfecta. Que te somete a la angustia constante, a la guata apretada y al ojo a punto de vomitar lágrimas, cada media hora. Donde no son necesarias las palabras, sino los gestos, ojos y postales que empalman un drama-dramón con los mejores artilugios y actuaciones. Haciendo lo digital, sumamente sensorial, y real.

Peliculón de título engañoso, pues no es el enfrentamiento o la guerra como tal de todos contra todos; siendo más bien los avatares y conflictos que generan la guerra o se sufren dentro de una guerra. Con caídos, campos de concentración, tragedias, desertores y el sino de un héroe que cuál mesías debe pasar por sus conflictos internos, crucifixiones, torturas y redención. ¡Inventen el Oscar a Mejor Actor Digital para Andy Serkis, por favor!. Film que además tiene notables homenajes a las gigantes obras bélicas cinematográficas, como “Apocalipsis Now” (en gloria y majestad), “Pelotón“, “Full metal jacket” y “El puente sobre el río Kwai“. Teniendo también ecos de clásicas películas bíblicas, del corte “Los 10 mandamientos“, “Espartaco” o “Ben-Hur“.

“¡Apes together!”

Porque “Planeta de los simios: guerra” es un TODO unificado, sangrante y peludo. Una clase de guión, dirección (Matt Reeves, que hizo la secuela de la saga y sacó buenos créditos con el remake gringo de “Let me in“), fotografía y música; resaltando en este último ítem una vez más don Michael Giacchino, para muchas y muchos el Hans Zimmer o John Williams de la década. Mezclando sutiles pianos con orquestas grandilocuentes y épicas insertadas en la nieve. Sí, épica, esa es otra semblanza.

Sobre el corazón o motor de la cinta, si en la primera la fuerza simbólica radicaba en el “¡No!” gritado por César con la idea del despertar; la segunda se movía con “Ape not kill ape” expresando que la unidad existe en valores e ideales, no en especie y raza. Esta vez la apuesta es “Apes together“, o lo que puede evocar ante esa pregunta que varias y varios nos hacíamos en torno a los films anteriores: ¿¡Qué chucha van a hacer los primates cuando los separen del César!?. Y con cada pieza, motivación y personaje secundario, todo calza para darnos su respuesta.

Película que por lo demás puede dejar contento al espectador común y la o el fan duro de la saga iniciada en 1968 con Charlton Heston de protagonista. Ya que está plagada de guiños y luces a las películas de los 70´s, desde los nombres de ciertos personajes, frases, hasta las posibles conexiones que pueden existir. Aunque en lo personal creo que son universos paralelos distintos, pero que se abrazan y conviven. Cumpleaño´de monos.

Santa evolución

Aplausos para la construcción de cada simio y humano, tanto en los efectos digitales como sus personalidades y potencialidades. Algunos teniendo sólo segundos para demostrar que hay un engranaje ideal de guión y narración. Andy Serkis es la evolución, subiendo al altar en un género de actuación que prácticamente creó y reina. Como también su grupete leal y a fuego, con la sabiduría-orangutaniana de Maurice (Karin Konoval), la fidelidad inquebrantable de Rocket (Terry Notary), o la fuerza y coraje de Luca (Michael Adamthwaite), el gorila que no mueve el ombligo. Del villano, qué se puede decir, es Woody Harrelson, el eterno secundario que se luce hasta en los peores escenarios (“2012“), esta vez emulando un Marlon Brando de Apocalipsis Now con una complejidad y sustento discursivo que le basta una escena para entenderlo todo y silenciarte. Seco. Te odio, te amo.

En síntesis, un paso evolutivo en el cine nerd y masivo, donde no es necesario dotar de miles de explosiones, chistes y efectos especiales; más bien jugársela por el cuerpo dramático y la cinematografía con cuento, con corazón. Extremadamente contingente (¿hay un muro separatista?), inclusiva (las conversaciones en lengua de señas son maravillosas) y simbólica, con capas y lecturas que merecen ser descubiertas luego de verla una, dos o tres veces. O hasta volverse mono, por el bien de la humanidad.

pd: Matt Reeves será el director de The Batman. Ahora sí nos volvió la Fe. 

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