La soledad se ha convertido, para nuestra sociedad, en una plaga. A medida que nos volvemos viejos la soledad comienza a colarse bajo la puerta, por las ventanas, como un virus mortal que nos condenará a morir desprovistos de toda felicidad, ahogados en alguna habitación vacía sin nadie que nos recoja la mano en nuestros últimos momentos. Esto porque el mundo está construido para las parejas, para las familias. Mientras tu correo se llena de invitaciones a matrimonios, bautizos y celebraciones de aniversario, más complicado se vuelve justificar ante los demás la decisión de disfrutar nuestra vida en soledad.

Que la edad y la soledad no son buena mezcla es el concepto desde donde está construido el mundo de “The Lobster” (La Langosta) la última película del director griego Giorgos Lanthimos (Dogtooth).

En un futuro distópico David (Colin Farrel) es abandonado por su mujer. Obligado por las leyes de esta bizarra sociedad, tiene 45 días para encontrar otra pareja, de lo contrario será transformado en un animal a elección. Rápidamente es conducido a un hotel en las afueras de la ciudad, lugar donde residen aquellos con menos de 45 días, donde los espera un sistema de “encuentros amorosos forzados”. Mientras los desesperados hombres y mujeres tratan de encontrar pareja, fuera del hotel existe un grupo de “solitarios”, hombres y mujeres que se niegan al proceso de animalización, y que viven en el bosque bajo un sistema de abstinencia sexual. David intenta congeniar con una extraña mujer, que sólo siente aprecio por la miseria de los demás. Por más que se obliga a congeniar, David fracasa, por lo que escapa del hotel. Ahí conoce a “los solitarios”, entre los que está una mujer (Rachel Weisz), de la que se enamora inmediatamente.

La película se sostiene de gran manera los primeros 30 minutos, mientras David permanece en el hotel. No es una película dramática, por el contrario, estos primeros 30 minutos son extremadamente graciosos por la conducta de los personajes; es como si todos padecieran un asperger avanzado, nadie tiene filtro al momento de hablar, no existen ningún tipo de estrategias de “enamoramiento”. Especialmente hilarante son las escenas donde los trabajadores del hotel escenifican los beneficios de hacer actividades en pareja, como caminar por la calle, comer , o ver televisión.

Pero poco a poco la película pierde fuerza y le cuesta entregar lo que esos 30 minutos prometen. La vida de David en el bosque pierde gracia y se enfoca demasiado en la imposibilidad de una relación en pareja dentro de un grupo que ve este tipo de interacciones como traición a la causa. Collin Farrel, aunque cae en extrema monotonía por momentos (aunque el papel lo requiera) logra una sólida actuación, apoyado por un elenco experimentado (Rachel Weisz, Jhon C Reilly, Léa SeydouxBen Whishaw)

Pero la película compensa estos altibajos con un concepto central muy fuerte, navegando por las diferentes interpretaciones de la soledad y  sus efectos.

Pero además pone en cuestión  la real  utilidad de las relaciones interpersonales, ¿que podemos esperar de una persona si no la conocemos por completo, como podemos confiar en alguien que acabamos de conocer?

La actitud de los personajes, completamente desposeídos de cualquier sentimiento, casi robotizados, lo vuelve objetos vacíos que pretenden llenarse con cortesías sociales y patrones de conducta estandarizados. Son amables de la misma manera, hacen cumplidos de la misma manera, se odian de la misma manera. Están en una situación donde se ven obligados a socializar, pretendiendo ser un buen partido. El castigo final de la animalización los obliga a interactuar, aunque muchos de ellos preferirían la soledad como opción de vida.

Pero cuando David huye del hotel, a la vida de los solitarios, entiende que incluso en la supuesta libertad existen patrones de conducta, que no hay realmente respuestas claras cuando se trata de relaciones de pareja, que es todo tan complejo, tan variable que se debe estar dispuesto a moldear sentimientos y mentalidades para encajar.

La película se burla constantemente de todas las actitudes falsas con las cuales nos vendemos ante el resto de la sociedad, todo por la búsqueda de la mejor pareja, todo por alejarnos de la soledad. Pero al mismo tiempo esas actitudes falsas, impuestas, controladas, son las que nos alejan de nuestra naturaleza como seres humanos.

Este es el primer trabajo de Giorgos Lanthimos fuera de Grecia, y muestra un futuro prometedor. Logra una película interesante, cinematográfica novedosa,  una banda sonora que crea el ambiente de alienación constante. Esta es, en resumen, una historia  que se ríe de lo que idiotas debemos vernos pretendiendo ser algo que no somos.

Nominada a los Premios de la Academia 2017 como mejor guión original, “The Lobster” es una película diferente, que marca cierta diferencia en su ritmo y la manera de enfrentar su temática central. Sin fecha aun de estreno en Chile, su paso por los Oscar seguramente le dará nuevos aires y la tendremos por estos lados.

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