Prairie ( Brit Marling) es una chica no vidente que vive con sus pares adoptivos en una pequeña ciudad de EE.UU, que un día, desaparece sin dejar rastro. Siete años han pasado, y Prairie reaparece saltando de un puente cerca de su pueblo, con extrañas marcas en su cuerpo y notalmente perturbada. Pero lo más extraño es que a su regreso, Prairie ha recuperado la vista.

Este es el inicio de “The OA”, la nueva serie de Netflix, que llegó de imprevisto, ya que la cadena On Line no gastó prácticamente nada en publicidad. Esto para mantener en total secreto el proyecto y su trama.

A medida que la historia avanza, Praire vuelve sobre sus años desaparecida, su niñez con su familia biológica en Rusia, y  se obsesiona con una extraña nueva misión que dice estar obligada a cumplir. La mayoría la toma por loca, claramente afectada por sus años en cautiverio; pero poco a poco comenzará a revelarse una realidad mucho más sorprendente y fantástica.

 

Para disfrutar de “The OA” no debemos esperar que todo tenga sentido, es necesario dejarse llevar. La serie entra más en el ámbito del arte conceptual que en que la obra narrativa propiamente; y busca adentrase en el campo de la fantasía y los mundos paralelos. De manera algo desordenada, pero bastante novedosa, reflexiona sobre la capacidad del ser humano para lidiar con el dolor, la pérdida y la muerte.

Desde que deja su hogar, Prairie comienza un largo proceso de abandono del mundo racional; las reglas que rigen nuestra realidad ya no se aplican para ella, y el único escape posible a su situación es hacer de las fantasías realidad.

La serie nos traslada constantemente entre diferentes líneas de relato, si es el pasado, presente, futuro, fantasía o realidad no está del todo claro; pero lo importante reside siempre en la situación emocional de cada personaje, en sus vivencias particulares.

“The OA” no es una sólo una serie de ciencia ficción, pero tampoco es sólo un drama. Se ubica en una zona gris donde los acontecimientos fantásticos son una metáfora, un espejo, de procesos sicológicos y emocionales; “Contacto”(1997), “La Mosca” (1986) o la reciente  (y genial)“Arrival” (2016) son ejemplos de historias que, si bien  se enmarcan dentro de la ciencia ficción, utilizan esto para transformarse en historias humanista y enfocadas en la psicología de sus personajes.

Brit Marling, protagonista y guionista de la serie, es relativamente desconocida en Chile, pero en EE.UU es un ícono del cine independiente. Su mejor trabajo hasta la fecha es “Another Earth” que también escribe y protagoniza. En esta cinta Marling es una atribulada adolecente que vive una profunda depresión cuando un planeta similar a la tierra es descubierto orbitando el sol; pero la mayor sorpresa es que este planeta es habitado por copias exactas de cada uno de las personas en la tierra.  Esta ( muy recomendable) película de 2011 funciona como espejo perfecto a “The OA” y demuestra que la fascinación del Marling por este género no es casual, y ha marcado su carrera.

Más allá de la cubierta fantasiosa, capítulo a capítulo “Praire” se va trasformando, quebrándose ante la dureza del mundo; y obligada por las circunstancias, debe buscar refugio en un mundo paralelo.

Lamentablemente la serie tiene errores graves que conspiran en su credibilidad. Hay vueltas de tuercas demasiado forzadas, personajes que entran y salen de la historia sin contexto, momentos donde la tensión se pierde y no comprendemos del todo su motivaciones. Da la sensación que en el ímpetu por entregar demasiado, el guión de la serie se termina sobrecargando de referencias fantásticas, y emocionales, dejando en jaque la construcción adecuada de algunos personajes. También es cierto que, a medida que avanzan los capítulos, la serie pierde misterio y fuerza, sus personajes ya no nos parecen tan interesantes, y seguimos conectados sólo para obtener respuestas a la gran cantidad de interrogantes presentadas en un principio.

“The OA” está lejos de ser una serie perfecta, pero es si duda una historia novedosa, que toma gran cantidad de riesgos y se atreve a transitar nuevos caminos dentro de la ciencia ficción. Tampoco son justas las comparaciones con “Strangers Things” también de Netflix, y  serie estrella de 2016. La crítica las ha puesto a competir, siendo que juegan en ligas diferentes. Si bien es cierto que ambas habitan mundos parecidos, donde la ciencia ficción y la fantasía rompen la apatía de mundos, hasta esos momentos, normales; donde “Strangers Things” apuesta por la entretención y la emoción, “The OA” prefiere quedarse en la introspección humana y los parajes más oscuros de la psicología de sus personajes.

Con críticas mixtas, y una recepción algo tibia por parte del público, “The OA” no será la serie del verano, pero personalmente prefiero ver una historia que tome riesgos a otra que elija siempre el camino seguro; es cosa de gustos.

¡Comenta!