Es innegable a esta altura que Luc Besson es un genio visual. La mayoría de sus películas suelen verse muy bien, sus personajes están bien diseñados y sus historias son un deleite a la vista. Siempre muy preocupado de los detalles, de integrar ideas nuevas a los trajes, máscaras, naves o al artilugio de turno. Pero también es cierto que lo suyo no es la narrativa, los diálogos, y especialmente los finales. Aun cuando recordamos con cariño “El Quinto Elemento” o “Lucy”, debemos reconocer que su fuerte no es el guión.

Ese es el gran problema de su última película “Valerian y la Ciudad de los mil Planetas”. Por un lado es una tremenda experiencia visual y sonora, pero por otro es una historia algo sosa, mal actuada, con diálogos que rayan en el ridículo y un final infumable.

Valerian (Dane DeHaan) y Laureline (Cara Delevingne) son dos agentes espaciales en un futuro donde los seres humanos ya están en pleno contacto con el universo y con todas sus razas. Ambos ostentan grandes habilidades de pelea cuerpo a cuerpo y manejo de armas, así como un constante jugueteo romántico.

En “Alpha” la ciudad de los mil planetas, conviven todo tipo de extraterrestres y humanos, y es el verdadero centro del universo; un lugar donde convergen criminales, artistas, policías, trabajadores y alguno que otro adefesio interespacial. Cuando la ciudad se ve amenazada por un extraño grupo de alienígenas, Valerian y Laureline deberán ponerse a trabajar para salvar el día.

Los primeros 30 minutos son visualmente sobrecogedores, especialmente el recorrido por “Alpha”. Con un muy buen uso del 3D la película le saca provecho a cada uno de sus personajes y rincones, y muchas veces nos vemos sobrepasados por la cantidad (y calidad) de diseños diferentes en cada escena.

Pero luego de esos 30 minutos todo se viene abajo, porque el guión y las actuaciones no son capaces de sostener el interés del público. Tanto Delevigne como DeHann fueron  escogidos obviamente por su atractivo físico, pero su poca capacidad actoral nos deja con largas escenas de ambos discutiendo complicados temas con la misma cara.

Especialmente molesto se torna el personaje de “Valerian”, ya que DeHann intenta mezclar la rudeza de los detectives del cine negro, con el estilo de Flash Gordon. Un macho rudo, al que ninguna mujer se puede resistir, pero que siempre busca el bien y respetar las reglas. No logra ni lo uno ni lo otro.

La trama se pierde en historias paralelas que no aportan absolutamente nada, personajes secundarios que, más allá de su genial diseño, no tiene alma que los vuelva interesante.

Besson trata de repetir el éxito de “El Quinto Elemento” pero los ingredientes no son los adecuados. Donde hace 20 años triunfaron Bruce Willis y una muy carismática Milla Jovovich, hoy fracasan no solo la pareja protagónica, sino que todo el reparto.

Incluso Clive Owen (quien interpreta a Arün Filitt, jefe de Valerian), un actor de calidad probada, naufraga tratando de elevar el nivel de la historia.

Es claro porqué le ha sido tan difícil a “Valerian y la Ciudad de los mil Planetas” , recobrar su inversión inicial (200 millones de euros de presupuesto y 100 millones más en publicidad, convirtiéndola en la película independiente y europea más cara de la historia)

Pero debemos ser justos, ya que  si revisamos  la gran cantidad de mega producciones que al año llegan a las carteleras chilenas, “Valerian y la Ciudad de los mil Planetas” está por sobre muchas otras producciones que no tenían su calidad visual, y cuya historia era mucho más pobre ; “Trasformers el último caballero” por nombrar alguna. Puede que el ser una producción francesa y lo complejo de la trama le jugaran en contra.

Si desean disfrutar de su construcción visual, colores, escenas de acción y sonido, sin preocuparse demasiado por la trama; esta película puede ser la opción para ustedes.  Pero asegúrense de verla en 3D, o en la pantalla más grande posible y con el mejor sistema de sonido.

“Valerian y la Ciudad de los mil Planetas” se estrena hoy jueves en Chile.

 

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