Wonder Woman está destinada a ser una figura que genera cambios. Lo hizo desde la viñeta, llegando al mundo de los hombres como heroína contemporánea al mismísimo Superman, luego en la TV hizo lo propio en la figura de la inigualable Lynda Carter, y ahora en el cine no sólo nos regala una cinta entretenida y a una Gal Gadot casi mágica, sino que además da cátedra de lo que deberían ser las películas de superhéroes.

La mirada de Patty Jenkins 

Si bien su filmografía no es muy amplia, Patty Jenkins ha sabido traspasar su visión en esta película y con ello establecer un saludable punto de quiebre en lo que ahora se espera del cine de esta categoría.

Sin armas gigantes, historias de traición, ni damiselas en desgracia, Wonder Woman nos deleita con una historia simple pero inteligente, llena de pelea, coraje, valor y sentido del deber, con una protagonista a la altura de este nuevo reto: acallar los prejuicios.

La película muestra, comenta, pero no ambiciona. No es perfecta, pero sus deslices son todos perdonables. Termina siendo una historia redondita, sin puntos ambiguos, sin hambre de segunda parte, sin escenas post créditos y la versión extendida deja de ser una necesidad para convertirse en una alegre alternativa.

Wonder Woman es dentro del DCU como ese compañero de curso que se sentaba al final, calladito, sin grandes aspiraciones ni las mejores notas, pero que resulta que hablaba cinco idiomas, tocaba el piano y termina siendo puntaje nacional.

Yo solía querer salvar el mundo

Ahora, si nos vamos  de lleno a la historia, este párrafo será bien cortito. Animada por un regalo de parte de Bruce Wayne (porque a Warner le da un paro cardíaco si no meten a Batman en alguna parte), Diana de Themyscira comienza a recordar sus inicios. Sus motivaciones y lo que la hace ser quien es: una justiciera, una defensora del más débil desde el amor, porque no siempre fue así. Esa es otra cosa digna de rescatar de la película: como la historia es sencilla, más menos cliché y sin grandes sobresaltos (para los que sabemos con qué nos vamos a encontrar) resulta mucho más agradable acompañar a Diana en su camino a conocer este nuevo mundo y reconocer sus falencias y ambiciones. Además la química con Chris Pine lo hace todo mucho más cómodo. Gal Gadot logra además envolverse en el personaje y convertirse en la nueva imagen visual de Wonder Woman, hermosa, con un porte que la destaca por el sólo hecho de existir, nos deja en frente de lo que esperamos de una Mujer Maravilla: una chica fuerte, con convicciones, pero con la tozudez de un niño pequeño. Y así nos encontramos con un relato de más de dos horas en que Diana comprende que no existen sólo el blanco y el negro y Steve Trevor conoce el valor de la actitud ante la adversidad. Por muy pequeño que seas, siempre puedes hacer la diferencia.

“Yo quería ser actor, pero nací con el color equivocado”

En cuanto al universo que la rodea, Diana cuenta con un staff bien variado pero contundente de aliados, que le mostrarán cada uno de los bemoles no sólo de la guerra, sino de los matices que puede tener el ser humano, que es horrible y maravilloso, cruel y bondadoso y oscuro y radiante de luz. El villano acá es Ares, el Dios de la Guerra, pero también lo es la guerra misma, la violencia y la discriminación. El grupo que conforma Diana le muestra esas realidades, por lo que se vuelve una película contingente y… no apta para niños.

En cuanto a otros aspectos técnicos, quiero recordarles que Snyder siempre será Snyder, por lo que si bien hay harta cámara lenta, acercamientos raros y colinas, hay harto del ejército de Esparta en las amazonas, donde la femineidad no es sinónimo de ser indefensa, sino de una increíble gracia y elegancia en combate. Diana es guerrera, pero empatiza con las víctimas, la enternecen los niños, le gusta verse bien, le gusta Steve Trevor… y está bien. Porque además el logra ser un increíble sidekick, no la atropella ni la anula. La apoya, la soporta y la guía en lo que no entiende, además de darle ánimos y motivación.

Siento que se me quedan cosas en el tintero, pero creo que la idea quedó más que clara: vaya a verla (en imax). No importa si no conoce a Wonder Woman, porque entonces con mayor razón esta película es para usted. Conozca a Wondy, quiérala mucho, porque si algo nos demostró esta película es que -guste  o no- el futuro (al menos del cine de superhéroes) es en femenino.

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