Ninjas Lego, volcanes Lego, robots Lego y hasta Jackie Chan Lego ¿Qué más podríamos pedir?. La verdad es que para un universo donde sus dos primeras películas fueron tan graciosas (Batman Lego; Lego la Película), estamos obligados a tener expectativas muy altas. Pero si bien “Ninjago”, la nueva historia del Universo Lego, no se equivoca, si le falta la chispa sagrada que hizo de sus predecesoras tremendos éxitos.

Me acuerdo cuando en 2014 la película “Lego” fue la noticia del año. Nadie le tenía fe a la historia de unas figuritas coleccionables de plástico, y de pronto nos encontramos con una película inteligente, rápida, lúcida e increíblemente graciosa. Desde sus pegajosas canciones hasta la utilización de personajes conocidos en sus versiones Lego fueron un tremendo acierto. Al igual que lo hizo “Shrek” en su momento, Lego demostró que las películas para niños pueden funcionar para todos los públicos.

Han pasado tres años y la franquicia no se detiene. Al estreno de la película Lego de Batman, esta semana se le une “Ninjago”, la tercera entrega del universo de figuritas coleccionables.

En la ciudad de Ninjago, el malvado Lord Garmadon (Justin Theroux) pretende imponer su reino del terror, y constantemente está lanzando ataques desde su volcán para someter a los ciudadanos del mundo Lego. Pero la ciudad de Ninjago cuenta con sus héroes, seis estudiantes de secundaria que, cuando el mal ataca, ocupan sus identidades secretas como ninjas. Al mejor estilo de los Power Rangers utilizan trajes de distintos colores y manejan enormes robots.

Pero el problema es que Lloyd (Dave Franco), el líder de los ninjas, es en verdad el hijo de Lord Garmadon. Lloyd no solo sufre por el constante abuso de sus compañeros de escuela, sino que además ve como su padre no tiene ningún interés en él.

Guiado por su maestro Wu (Jackie Chan), Lloyd deberá encontrar la forma de vencer a su padre y solucionar sus problemas emocionales para llegar a convertirse en un verdadero maestro ninja.

Al igual que las anteriores películas del universo Lego, “Ninjago”  mantiene la misma calidad de animación, la mezcla entre el mundo real y la fantasía y las lecciones morales.

El problema es que la fórmula pareciera gastarse y la historia comienza a resultar conocida y esperable. La gracia de las películas Lego era su desfachatez y poco miedo a pasarse de los límites. Pero en “Ninjago” la historia es demasiado común y las bromas no están al nivel de sus antecesoras.

Lego nos había acostumbrados a afirmarnos de nuestros asientos para tratar de soportar la increíble cantidad de chistes y bromas que se sucedían en la pantalla; mientras que en “Ninjago” esperamos varias escenas para lanzar una carcajada.

Toda la trama se centra en la relación padre e hijo y la necesidad de la figura paterna. Todo muy bonito, pero si vamos a pagar una entrada para una película con el sello Lego, es para reírnos. Lamentablemente eso no sucede tan seguido y la historia sufre en comparación a sus antecesoras, especialmente con la película Lego original.

Lo reconozco, puede que a mis 30 años esté un poquito pasado para el target de esta película; pero hace rato que nos acostumbramos a disfrutar las películas para niños. La animación se ha trasformado en un nicho para algunos de los guionistas más graciosos del cine.

Pero “Ninjago” no es un desastre ni nada parecido; logra varias risas y no se siente extremadamente larga (1h 41 min). Pero se hecha de menos algo que nos sorprenda, que nos deje tarareando una canción o repitiendo algún chiste al salir de la sala.  No hay duda que para su principal público objetivo, niños que adoran los juguetes de Lego, la película funcionará. Pero para el resto puede que no pase de una correcta y funcional historia de animación

No es extraño que las franquicias sufran un desgaste, y este puede ser el momento en que Lego deba replantarse la idea de que absolutamente todas sus figuras inanimadas merecen su propia película.

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