No es el año del gallo. Y aunque Pedro Engel ponga el grito en el cielo, es la verdad. Porque estaba escrito, como una profecía, “El 2015 es el año del mono rubio”, de Gokú, de Kakarotto, del personaje que inspiró una Genkidama por la Educación en Chile el 2011, de aquel niño de pelo raro y cola de primate que fue publicado por primera vez un 3 de diciembre de 1983 en la revista Shonen Jump, basado en el cuento “Viaje al Oeste” y el manga corto “Dragon Boy”. Textos y dibujos creados también por el dios o “kamisama” de todo este universo: Akira Toriyama, uno que contemplaba su propio país (inspirado en Japón), otras razas galácticas, diversos cielos e infiernos, protagonistas con nombres de vegetales y frutas, animales hablantes, alienígenas, androides, demonios, un idioma en común y hasta una moneda de cambio (“zeni”). Pero lo más importante: peleas, aventuras y personajes queribles. Con Son Gokú como su máximo referente y patrono. Y que después de casi 20 años en el animé y 30 en el manga, volvió con todo: una nueva película, “Dragon Ball Z: la resurrección de Freezer” y la serie televisiva “Dragon Ball Super”, inspirada en los hechos acontecidos después de los últimos films animados (sumando aquí a  “Dragon Ball Z: la Batalla de los Dioses”, 2013), donde su primer teaser superó el millón y medio de visitas en Youtube en tan sólo una semana.

Al tercer decenio…resucitó

“Estamos hablando de una serie del año 86, que tanto ésta como su manga, fueron obras maestras de Tori (Akira Toriyama), que encantan a generaciones que hoy tenemos 20, 30 y 40, y que con los videojuegos y nuevas películas llega también a niños y adolescentes de hoy. Era necesario revivir las aventuras de Goku,” cuenta Analia Aros, fundadora de la agrupación Dragon Ball Chile, que partió como Fotolog a inicios del 2000 y hoy alcanza más de 2500 seguidores. Quienes como muchos más Gokúlovers han celebrado cada hito ocurrido  de este año, como lo acontecido por Animé Toei (estudio que produjo la serie televisiva) y la Asociación Japonesa de Aniversarios (sí, es real) al establecer oficialmente el 9 de mayo como el “Día de Gokú”. ¿Por qué esta fecha? Fonéticamente “Go” y “Ku” representan los números “5” y “9” en el idioma nipón. “Todos estábamos esperando un regreso en grande, con Toriyama presente de una u otra forma. Y es que Dragon Ball Z es una serie increíble, con más de 460 personajes, que habla de la amistad, la familia, de cómo proteger y defender lo que uno ama. Con un protagonista que tiene el honor y el amor de las artes marciales como foco, sin resentimientos, algo ingenuo, gracioso y encantador” explica esperanzado Gabriel Baeza, otro acérrimo espectador y experto de las hazañas del amigo y rival de Vegeta.

El nuevo testamento

Cabe mencionar que esta franquicia consta de cuatro dimensiones: “Dragon Ball” (1986) dirigida por Minuro Okazaki y Daisuke Nishio, y mostraba las aventuras de Bulma y Gokú en su búsqueda por las esferas del dragón Shenlong, en un estilo infantil, humorístico y tierno; “Dragon Ball Z” (1989, también con Daisuke Nishio) que marcó el gran despegue y fama de la obra de Toriyama, con historias más agudas, intensas, una estética sumamente única  y personajes icónicos (Vegueta, Trunks, Gohan, Goten, entre otros) que crecían y cambiaban, además de terribles enemigos (Freezer, Cell, Majin Boo). Luego llegó “Dragon Ball GT” (1996) de Osamu Kasai, quizás la menos querida y vapuleada por los fanáticos, tanto porque Akira Toriyama sólo participó en la creación de sólo algunos personajes (cuenta el mito que él decidió sacarle el bigote a Vegeta al final) y por una débil y forzada historia. Y finalmente llegamos a “Dragon Ball Super”, esta vez con la supervisión y producción de Tori, dirigida por Kimitoshi Chioka (“Digimon” y “Los Caballeros del Zodiaco Omega”) y con 100 capítulos que intentarán reinventar lo acontecido en Dragon Ball GT, situándose después de la batalla contra Kid Boo, y donde veremos a Gokú trabajando para dar dinero al a su hogar, el casamiento de Gohan y Videl, Krilin como policía y despegando al cosmos como locación de combates, situación que se explicaría con la presencia del dios de la destrucción Bilis, su consorte Wiis (ambos presentes en las películas recientes). Ahora nos encontramos en los enfrentamientos previos a un nuevo torneo de Fuerza, donde 10 guerreros por cada uno de los ocho universos se enfrentarán simultáneamente para evitar la destrucción. Con la figura de Gokú en nivel Saiyajin Dios como clave. Como un mesías animado, inmortal y perfecto. Como debe ser.

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