Four on the Floor” fue el título original de este programa canadiense, cuyos cerebros y mentes creadoras, también eran sus protagonistas. Se trataba de un cuarteto de comediantes/músicos/actores denominados “The Frantics”, conformado por Paul Chato, Rick Green, Dan Redican y  Peter Wildman. Este versátil grupo de amigos, unió fuerzas en 1979 y comenzaron a presentarse en distintos festivales con un show de humor. En 1980 grabaron un piloto de programa para radio; salió tan bueno que se convirtió en un show radial de media hora, que se emitía en vivo una vez a la semana. Este programa de radio se volvió muy popular y, luego de 120 ediciones, en 1986 lograron llegar a la televisión con este mítico show llamado “Cuatro Locos en el Set”.

 

Quizás una de las razones de que los recuerdos de este programa sean tan “borrosos”, sea que no hay mucho material para recordar, ya que la serie tuvo solo una temporada de 13 episodios. Nada más. Fue cancelada por la cadena CBC debido a problemas de presupuesto. Por otra parte, la señal de UCV Tv tampoco entregaba una imagen muy nítida, así que eso también puede contribuir al recuerdo difuso.

El programa  era una oda al absurdo. Uno tras otro se sucedían sketchs delirantes, personajes ridículos y situaciones sin sentido. Así conocimos a Jason el maestro del disfraz; Lawrence un animador infantil acusado de asesinato, junto a su títere el Señor Rolo; vimos la historia de una familia que vivía escondida en una casa ajena, o la otra familia que recibía de herencia “una patada en la cara”. Una joya tras otra.

 

Obviamente lo más recordado, y su creación más popular, fue el notable super héroe conocido como el “Señor Cabeza de Canoa” (“Mr. Canoehead”). El origen de tan extraño héroe, nos era relatado al comienzo de cada aventura, donde veíamos a un tipo anónimo que salió a pescar junto a un amigo y que, mientras llevaba una canoa sobre su cabeza, fue alcanzado por un rayo. Debido a este accidente, la canoa, irremediablemente, se pegó a su cabeza y desde ese momento, decidió convertirse en un paladín de la justicia. Inolvidable. Más aún con la impresionante y estúpida galería de villanos, como el Dr. Rizos (que tenía un secador de pelo pegado a su cabeza, porque le cayó un rayo cuando estaba en la peluquería), la Monja Kung-Fu, y el tipo que se colaba en la fila del supermercado. Como todo super héroe que se precie de tal, el Señor Cabeza de Canoa también tenía un compañero de aventuras, su amigo Ranger Joe, un miembro de la policía montada canadiense que NUNCA se bajaba del caballo. Nunca.

La vida del programa fue corta pero fructífera. Su legado es y fue fuente de inspiración para muchos comediantes y para programas como “The Kids in the Hall”, por eso siempre me atormentará la gran duda de qué es lo que hubiesen creado si no los hubiesen cancelado tan rápido.

A modo de consuelo, hay capítulos disponibles en español para volver a disfrutar, acá les dejo uno, y aprovecho de despedir la columna y cerrar el Baúl de los No me Acuerdo hasta la próxima semana, y sólo por Nerdix!

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