Damos inicio a una nueva saga en Nerdix: El Baúl de los No me Acuerdo. Un lugar que alberga esos recuerdos de nuestra infancia ñoña que sucumbieron ante la memoria colectiva que privilegió sólo a algunos personajes, series y películas para elevarlos como íconos de una época. Acá encontrarán esos recuerdos injustamente desplazados, los que terminaron apartados como si fueran de “categoría b” y que, esperamos, salgan del baúl para instalarse en el sitial que merecen. Así que cuidado Leon-O, prepárate Rick Hunter, porque les llegará compañía; en Nerdix hemos abierto el Baúl de los No me Acuerdo.

A principios de los 90’s, el boom por los dinosaurios había estallado en Chile gracias a series como “Dinoplatívolos” (“Dinosaucers”, 1987), “Denver, el último dinosaurio” (“Denver, the Last Dinosaur”, 1988) y, sobre todo, el fenómeno de “Jurassic Park”.

Debo confesar que esa época fue muy satisfactoria para mí, puesto que desde chico siempre tuve gran interés por este tema, así que todo lo relacionado con dinosaurios llamaba fuertemente mi atención. Así fue como una mañana antes de ir al colegio, viendo TVN, apareció esta serie que, para mi gusto, tenía una gran premisa: dinosaurios armados con lásers y armaduras!
Los “Dino-Riders” llegaron sin previo aviso y se sumaron al fenómeno, pero estuvieron lejos de protagonizarlo.

Lo que más me gustaba de esta serie, era la idea de subirse a un dinosaurio y utilizarlo como vehículo de batalla. Pero ¿cómo sucedió esto?, la historia decía más o menos así:  En un futuro lejano, 2 razas que habitaban un planeta distante, Valorianos y Saurios (Valorians y Rulons, originalmente), se enfrentaban en una de esas típicas guerras espaciales que, por intrincados motivos tecnológicos, termina desencadenando un viaje espacio-temporal.

Este viaje accidental dejó a ambas razas varadas en la era prehistórica de la Tierra. Una vez ahí, no encuentran nada mejor que usar a los dinosaurios como vehículos y armas y así continuar su guerra. Los buenos Valerianos, eso sí, domestican a los dinosaurios como mascotas/amigos, en cambio los malvados Saurios, usan el control mental sobre los animales.

Más allá de la exactitud científica que pueda ignorar la serie, o el mensaje de maltrato animal, ver triceratops con cañones, brontosaurios con armaduras y tiranosaurios con lanzallamas, era alucinante. ¿A qué niño no le gustaría eso?

Pero seamos sinceros, la calidad visual de la serie era de término medio, no había gran despliegue de animación y a veces quedaba la sensación de que no aprovechaban todo el potencial de tan magnífica combinación.
La línea de juguetes, por otra parte, si salía mejor parada en este punto; lo que era perfectamente lógico, ya que la serie fue creada para promocionar las figuras de acción, algo muy común en la época.
Tyco lanzó una buena cantidad de dinosaurios disponibles, cada uno con distintas armas que lanzaban piezas de plástico rojo destinadas a perderse. Además, cada figura traía un mini cómic de la serie.

La serie duró sólo 14 capítulos, y acá les dejamos el primero para ver si les remueve la memoria.

Nos volvemos a leer la próxima semana, cuando nuevamente abramos el Baúl de los No me Acuerdo.

 

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