Ha llegado el momento de darme un gusto y sacar del Baúl a una de mis series favoritas de mi infancia, así que esta será una reseña de lo menos objetiva.

Originalmente conocida como “Bionic Six”, podemos decir que era un cruce entre una sitcom familiar (digamos “Paso a Paso”) y una serie infantil de superhéroes (digamos “Guardianes de la Galaxia”, pero no la de Marvel, si no que la de los 80’s). La historia se centraba en la familia Bennett, un clan adelantado a sus tiempos y ejemplo de diversidad étnica. Jack (nombre clave “Biónico-1”con super fuerza, super vista y super resistencia) y su esposa Helen (nombre clave “Madre-1” y con poderes telepáticos), eran los adultos responsables, sabios y experimentados encargados de liderar a los integrantes de esta familia/equipo. Un rol nada de fácil, si se tenía en cuenta las distintas personalidades (y poderes) que tenían sus protegidos. Partiendo por sus hijos naturales, Eric (“Sport-1” con poderes magnéticos) y Meg (“Rock-1” con super velocidad), dos adolescentes un poco mal criados; el tímido Benji (“Karate-1”), de origen japonés, especialista en artes marciales; y JD (nombre clave “IQ”) era el hijo adoptado afroamericano super inteligente y con super fuerza, el más tranquilo y maduro del clan.

 

Pero ¿De dónde sacaron sus poderes? Durante un paseo, la familia sufre un accidente con sustancias radioactivas, gracias a sus implantes biónicos y superpoderes, Jack no se ve afectado y , desesperado, decide llevar a su familia donde su mentor, el Profesor Sharp, para que también les aplique implantes biónicos. El plan da resultado y ahora la familia decide combatir el mal con sus nuevos poderes, los que activaban con el grito de “Poder Biónico!”.

Como en toda serie de calidad, no puede faltar el villano, y en este punto “La Familia Biónica”  tiene uno de sus puntos más altos. El Doctor Escarabajo era un “genio” maligno que junto a sus secuaces (Mechanic, Madam-O, Chopper, Glove y Klunk), estaba obsesionado con el control mundial y eliminar a los Bennett. Además era muy gracioso.

la serie tenía un excelente diseño de personajes y una gran calidad en la animación, muchas veces superior a la que se veía en otras series más populares de la época. Incluso tuvieron una estupenda línea de juguetes (con partes metálicas y de plástico), cuyas figuras y vehículo no dudé en pedir al Viejito Pascuero (muchas gracias papá por darte la pega de recorrer Santiago buscando lo que el perla quería).

 

Cada capítulo de “La Familia Biónica” tenía todos los elementos para convertirse en un hit: villanos carismáticos, secuencias de transformación, poderes especiales, y al final entregaba una moraleja, un aprendizaje o lección para uno de sus integrantes.
No sé qué pasó, pero los Bennett quedaron relegados a un segundo plano, incluso hoy en día cuesta bastante encontrar sus capítulos.

En fin, dejamos el opening de la serie y nos despedimos hasta la próxima semana en el Baúl de los No me Acuerdo. Adelante, estudio!

 

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