“Jack abre los ojos. La pupila se dilata y a su alrededor hay un bosque de bambú…”

Así comenzaba todo el año 2004 cuando el vuelo Oceanic 815 se estrellaba en una isla misteriosa. Seis años más tarde, y tras seis temporadas la serie llegaba a su fin el 23 de mayo del 2010; un final que dejó a muchos con un sabor amargo, pero a otros nos llenó el corazón después de tanta espera, de tantas teorías sobre el misterio que envolvía este pequeño (pero gran) punto en el mapa del Pacífico Sur.

Ahora mi pregunta es: ¿Qué tanto influyó LOST en nuestra cultura popular?, ¿volveremos a tener una serie como tal?, ¿podría haber tenido un final mejor?.

Una serie en la deriva

No sabría por donde partir, pero una serie como LOST marcó un antes y un después en la televisión; primero porque por esos tiempos había una sequía enorme de títulos de ciencia ficción, y segundo porque desde hace mucho tiempo que no existía una serie que te hiciera pensar, formular teorías, descifrar acertijos, realizar hipótesis en los almuerzos con los amigos, etc. LOST vino a recordarnos que una serie entretenida no necesariamente tenía que ser un “sitcom tonto”, sino que también podría ser una aventura épica de un grupo de almas perdidas en una isla, y “perdidas” en sí mismas.

A propósito de esas ganas de descubrir la verdad, es que por esos tiempos, uno podía ingresar a foros y chats de discusión en donde podía conocer a otros fanáticos que habían descubierto que por ejemplo: la “aleta” del tiburón tenía el logo de Dharma, o que unos extraños números se estaban repitiendo a los capítulos, o que el caballo negro significaba no sé qué cosa, etc. Entonces, uno también entendía que esta serie se estaba volviendo algo grande y adictivo, quizás ya no era un simple-hobby-de-fin de semana, sino que la trama nos estaba arrastrando a una adicción como una religión, condena, obsesión, maldición o como una droga. Extrañamente, conceptos que están constantemente expuestos en la serie. ¿Ven?, la serie está mucho más cerca de lo que uno imagina.

Podríamos decir que ‘LOST‘ fue la herencia de ‘Twilight Zone‘, ‘Twin Peaks‘, y de ‘The-Xiles‘. Superior a ellas en un aspecto técnico, porque por esta fecha ya se podía contar con efectos especiales y de producción que años atrás no se contemplaban. Es la hija que nació en el nuevo milenio con todo el formato televisivo que buscaba enganchar al público, pero desde un lado mucho más personal con personajes que rozaban nuestra conciencia, y nuestros sentimientos como seres humanos.

Otra cosa, es que la serie tuvo una experiencia paralela por internet. Por ejemplo no hubo nadie que tras ver el 3×23Through the looking glass part. 2“, quisiera googlear las respuestas antes de esperar un año para la siguiente temporada. Y LOST se dio cuenta de eso, y lo explotó con sub-tramas, mini episodios, archivos secretos, e incluso el gran J.J Abrams se atrevió a meter un fotograma de Dharma en ‘Cloverfield‘ lo que hizo estallar nuestros cerebros con teorías inconclusas y posibles finales para la serie.

Y es que J.J Abrams y Damon Lindelof no solo crearon simplemente una serie interesante, también  dieron forma a un monstruo que rompió géneros y tiempos, y fueron atrevidos al arriesgarse a mostrar un formato al que no estábamos acostumbrados. ¿Alguien podía saber con exactitud que iba a pasar en el siguiente capítulo?, era imposible dar por seguro algo, ya que las interrogantes crecían como una bola de nieve, versus las respuestas que solo caían de vez en cuando como una gotera.

Así mismo, habían otros mil escenarios que nos provocaron un nudo en la garganta (recuerden los capítulos finales cuando todos empiezan a morir), y solo quedaba entregarse a esta historia que de vez en cuando nos quitaba personajes demasiado queridos, para demostrarnos que la isla exigía sus sacrificios y había que aceptarlo (“Not Penny’s Boat“). Al final nuestra opinión daba lo mismo, porque solo estábamos siendo testigos de una historia que ya estaba escrita a fuego sin posibilidades de ser alterada o condicionada por la popularidad.

Líneas temporales, lineas personales

Para algunos, los flashback eran una forma de despistar al espectador mostrando la “vida normal” de los protagonistas previa al accidente que los dejó atrapados en la isla. Pero con el correr de los capítulos empezamos a descubrir que esa “previa” era tan dulce como el presente de la isla, porque uno conocía un poco más a los personajes, desde la guata, desde el amor y el odio…

Ahí uno comenzaba a entender muchas de las motivaciones de los personajes, y el por qué de sus acciones al momento de relacionarse con otros (“vivir juntos, morir solos“), muchos de ellos tenían cosas pendientes en sus vidas, que los hacía creer que en la isla había una segunda oportunidad para redimirse, para empezar de cero. Así mismo; los héroes y villanos van rotando de acuerdo a sus intereses y en pos de la supervivencia en un ambiente absolutamente hostil.

Lo otro es que uno como espectador, inevitablemente sentía algún tipo de conexión con un personaje de la serie de acuerdo a las experiencias personales. En mi caso (y en el de muchos otros), era John Locke quien tenía la labor de representar a los rechazados, y a quienes siempre se nos miró por debajo del hombro (“¡Don´t tell me what i can’t do!“), y es el personaje que finalmente lucha por encontrar un sentido a su vida, y a su milagrosa recuperación una vez pisa la isla.

La costumbre de conocerlos en el pasado se quiebra al final de la tercera temporada con un mítico Plot twist/Blow Mind ,que se nos revela que toda la última temporada fueron flashfoward de los personajes, es decir, estuvimos viendo pasajes del futuro con un Jack completamente adicto rogando por volver a la isla antes de que la pantalla se fuera negro y las trompetas de Michael Giacchino sonaran marcando fin de temporada.

El salto al vacío

La serie en sí es eso, un salto al vacío constante que buscaba inquietar al espectador, aumentar el misterio sin la seguridad misma de que se nos fuera a explicar todo en detalle. Por eso digo que que los que esperaban tener todas las respuestas al final de la serie, es porque no entendieron que la esencia era precisamente mantener el misterio, y que cada uno de nosotros creara las respuestas de acuerdo a lo que “queríamos” entender, porque LOST no es un cuento, ni una fábula, es todo y nada al mismo tiempo, es un viaje mitológico y un viaje personal.

Los guionistas tenían tanta libertad de narración, que a media temporada podían meternos un oso polar, o contarnos el origen de la isla, o tal vez nada, porque ellos sabían que hubo un pacto entre la serie y nosotros los fanáticos; quienes podíamos ver detalles que –tal vez– la vecina no podía estar notando…no sé si me explico.

Los easter eggs por ejemplo eran cosa de cada capítulo; desde el libro que estaba leyendo Sawyer, hasta el backgammon que jugaba Locke (que en definitiva resume la serie de la forma más minimalista posible), ese recurso que hoy vemos en el cine casi como un elemento sobre explotado por Marvel, LOST lo potenció naturalmente.

PD: Obviamente esta no es una nota de easter eggs, así que no me voy a poner a nombrar uno por uno todas las cosas que he descubierto con los años xD. Y porque el motivo de este texto es recordar las cosas que LOST dejó como legado en la televisión. (Ojo piojo, ya habrá tiempo de hacer una entrada con más detalles…).

El legado y algo más

 

 

 

 

 

 

 

Hay veces en que una serie como ‘LOST’ se extraña caleta, digo esto porque si bien tenemos una lista enorme de buenas series como ‘Game of Thrones‘ o ‘Stranger Things‘, da la sensación de que falta una serie que llegue a romper todos los moldes para traernos algo diferente, algo que no hayamos visto, al menos en esencia.
Igual, el tema del cliffhanger al final de cada capítulo (el detalle que nos engancha para el siguiente episodio) se ve prácticamente en todo, pero aun así es difícil que alguien pueda ver algo como lo que pasó en episodios como que mencioné más arriba en esta columna, o como ‘La Constante‘ que se llevó unos cuantos premios por el guión de Desmond.

Para ir terminando y porque ando apurado escapando del Humo Negro, debo decir que la serie influyó en el cine y la televisión es quedar corto, porque LOST llevó a las artes un escalón más arriba en la narración, producción y su interacción con el fan, desde la casa, y desde su corazón.

Después de todo les dejo esta pregunta; ¿algún día podríamos tener una serie como LOST?, personalmente no lo creo.

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