Catwoman desde sus inicios ha sido representada como una femme fatale, y a partir de los años 60 varias actrices han pasado por el traje de la antihéroe más reconocida de ciudad Gótica. ¿Cuál ha sido la mejor?, creo que la respuesta es personal desde el punto de vista de cada lector nerd, pero sin duda alguna (y mojándome el potito) puedo decir que Michelle Pfeiffer logró convertirse en uno de los primeros casos en absorber –y devorar– el personaje en su plenitud, le dio carácter y sensualidad a una figura que hasta la fecha no ha podido ser superada.

De sumisa a feminista

En ‘Batman Returns’, Selina es una solitaria secretaria que trabaja para un millonario llamado Max Schreck (Christopher Walken). Cuando es descubierta examinando archivos clasificados que comprometerían a su jefe, es humillada y cruelmente asesinada al ser lanzada por la ventana de la oficina. Ahí abajo es cuando ocurre la magia y sin una explicación “racional”, Selina regresa de la muerte rodeada de gatos callejeros, y con una actitud diferente de ver las cosas.

Sin desmerecer a Julie Newmar, Eartha Kitt y Anne Hathaway, Michelle Pfeiffer supo exactamente entender a Selina Kyle; su transformación en Catwoman, el lenguaje corporal y su relación con Batman (Michael Keaton) son parte de una interpretación bacán, de esas que no se olvidan fácilmente y perduran con los años. Ahí es cuando uno empieza a entender que el cambio no necesariamente viene de grandes poderes, o súper habilidades; al igual que Batman, su motivación viene desde un lugar muy oscuro, desde el dolor, la rabia y…el miedo.

En su apartamento, Selina destruye todos los recuerdos de su antigua vida, a la cual estaba acostumbrada y sometida. Incluso el letrero de neón rosa con la frase “Hello There” es reventado a golpes para quedar como un amenazante “Hell Here”.

Selina Kyle llora, ríe, se desespera, rompe todo, no importa, una mujer no tiene por qué limpiarlo, la rabia acumulada sale a borbotones, los peluches son enviados a la trituradora, y sus camisetas de niña son pintadas con spry negro. Nace una mujer empoderada que no va a soportar más abusos en su vida. Nace Catwoman.

Catwoman luego de salvar a una mujer en un callejón:

¿Se lo facilitas, verdad?, en espera de que algún Batman te salve…Yo soy Catwoman, escucha mi rugir.

La Gata perdiendo la cordura

El traje confeccionado de gabardina de vinilo negro, no es sino el reflejo de lo sadomasoquista en que se ha convertido su propósito. Sí, suena chistoso, pero las cicatrices de esa vida masoquista están representadas por las costuras que se van desarmando a lo largo de la película. Su látigo anuncia que no anda de bromas, que cualquiera que se interponga en su camino va a pagar las consecuencias. Y para el Batman de Burton, Catwoman es prácticamente una media naranja, muy lejos de ser el prototipo de damisela en apuros que vimos con Kim Basinger en el 82′, y posteriormente con Nicole Kidman en ‘Batman Forever’ de 1995. Ella no necesita ayuda, necesita sanar esa obsesión enfermiza de asesinar a su jefe, que la vio como un objeto y la desechó al menor problema. Quiéranlo o no, su cometido vislumbraba un grito de lucha en una época en que nadie hablaba del tema, el tío Burton fue capaz de convertir un personaje –muchas veces ignorado de la historia de Batman– en un ícono pop feminista.

Bruce Wayne: “Selina ¿no te das cuenta?, somos iguales, estamos divididos en dos… “

Selina: “Bruce, me encantaría vivir en tu castillo para siempre, como un cuento de hadas. ¡Pero no podría vivir conmigo misma, esto no tiene un final feliz!”

La película avanza y Catwoman deambula por los tejados y callejones de Ciudad Gótica. Seduce a villanos y héroes por igual, y su corazón está dividido entre Bruce y Batman.

Al final de la película se ve frágil, herida, perdida y con la cordura en las nubes. Entonces rechaza la oferta de Bruce de vivir a su lado, y decide saciar su sed de venganza matando a su jefe y al mismo tempo suicidándose electrocutada. Selina Kyle perdió ocho de sus nueve vidas a lo largo del film, y reaparece en el último cuadro de la cinta sobre los tejados observando la bati señal.

Para muchos, el personaje de Catwoman puede resultar un cliché estereotipado de la sensualidad femenina, pero lo que pocos saben es que parte de sus actos son una especie de Epifanía creada por su personalidad múltiple, y al mismo tiempo es un mensaje de liberación femenina.

Reconozco que cuando chico, esta película era una de mis favoritas. Primero, porque claro, era Batman, y segundo porque creo que la falta de sanidad mental de los personajes es evidente. El Pingüino es un monstruo que fue creado por el rechazo de una sociedad consumista, y fue abandonado por sus padres bajo un puente. Batman que no puede concebir una relación amorosa normal porque sus damiselas no logran conllevar su “doble identidad”. Y la fascinación de Selina por ser una Gata es inquietante (recordemos la escena en que se come al pajarito). Todas son caricaturas exageradas, pero absolutamente originales y bien construidas a detalle.

En la historia original, Selina Kyle se vengaba de su ex marido robándole las joyas como primer acto de anti-heroísmo. Frank Miller la convirtió en prostituta, Nolan la presentó como una ladrona experta en un papel entretenido, y Halle Berry… bueno, ustedes ya saben. Pero con Michelle Pfeiffer y Tim Burton pudimos explorar los miedos e inseguridades de una mujer que reniega de los estereotipos femeninos, rechaza su falsa identidad de secretaria solterona, y la convierte en un animal nocturno con garras y látigo para marcar su territorio.

Bruce a Alfred:

Feliz Navidad Alfred, y paz a los hombres…y a las mujeres.

La película tiene casi treinta años, lo sé. Pero si llegaste hasta aquí leyendo este humilde análisis, es porque de alguna manera compartimos la opinión sobre Selina Kyle, Catwoman, Gatúbela o como quieras llamarla. Te invito a re-videar la película (disponible en Netflix por cierto), a abrir las pepas, y ver lo que –tal vez– nunca notamos de este sabroso personaje. Una de las mejores encarnaciones que he visto del mundo de las viñetas a la pantalla grande, y que quedó inmortalizada para siempre en nuestros corazones.

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