“Luego de los acontecimientos pasados en ‘La Maldición de Chucky‘ (2013), Nica (Fiona Dourif) vive encerrada en un manicomio, convencida de que ella mató a su familia. Para su mala suerte, Chucky volverá en gloria y majestad asesinando a quien se le cruce por el camino, sin saber que un viejo amigo (Andy) está dispuesto a frenar su “culto” de sangre”.

Como buen ñoño, cualquier cosa que me recuerde la infancia la consumo, la compro, o la colecciono solo porque me recuerda ese pequeño espacio en la memoria en que todo era felicidad. Un muñeco poseído por el alma de un asesino en seria era una ideal genial, y lo más entretenido era descubrir cual iba a ser su próxima víctima en la búsqueda de un cuerpo para depositar su alma.

Recuerdo también, que ‘Child’s Play‘ era una de las películas top ten imperdibles del trasnoche noventero antes el cierre de transmisiones en los canales nacional. Es por eso que le tengo un cariño enorme a ‘Chucky‘; que soy capaz de hacerme los ánimos y ver la nueva película (la séptima de la saga), aun con toda la porquería que ha venido acumulando desde hace aproximadamente trece años cuando Don Mancini (creador) se le ocurrió la genial idea de no solo escribir las historias, si no que empezar a dirigir las películas del “muñeco diabólico”.

Como sea, a continuación les cuento lo que me pareció ‘El Culto de Chucky‘ comenzando por lo bueno para terminar con lo peor. ¿Les tinca?.

 

Lo bueno

Desde que el título fue enterrado el 2004 con la horrorosa ‘Semilla de Chucky’, suponemos que con los años varias cosas habían cambiado. Y en cierto modo tuvimos razón ya que esta nueva tanda de películas proporcionó nuevos efectos especiales en la movilidad del muñeco, y un diseño conceptual muy diferente al que conocimos de la década de los 90’s.

El humor baja un cambio, y Chucky volvía siendo el mismo de siempre; grosero, violento, haciendo ollúos, y jugando todo el rato al gato y el ratón con sus víctimas. Al menos eso, y la incorporación de nuevos personajes hizo que la historia se volviera un poco más fresca y no se centrara tanto en muñecos hablando huevadas.

Otra cosa es que las muertes siguen siendo bien sangrientas, que si hablamos honestamente es lo que más nos gusta de las películas de ‘Chucky’. En esta película por ejemplo, juegan con los recursos disponibles dentro del manicomio de forma inteligente.

También recicla personajes antiguos de la saga, reuniéndolos en una misma historia. Eso lo encontré la raja, y admiro caleta que la producción se haya encargado de convencer a actores como Jennifer Tilly (Tiffany), Alex Vincent (el original Andy Barclay), Brad Dourif (el mismo Chucky de siempre) de que se podía hacer una séptima entrega con los mismos papeles que alguna vez tuvieron en el pasado.

Punto aparte es Nica (Fiona Dourif, hija del actor de voz de Chucky), quien –al fin– deja de ser una víctima y se convierte en “algo más”. Una idea tremendamente buena, aunque eso es algo que ustedes tienen que ver para notar el genial giro de la historia….

Lo malo (La era de Mancini)

Se entiende que a estas alturas la historia mutó en algo mucho más que un “asesino a pequeña escala”. El miedo es cosa del pasado, y el muñeco diabólico se ha vuelto en algo mucho más cutre, menos serio…pero se entiende que los años hayan pasado, y la idea inicial ya huele a VHS viejo.

Sin embargo, bajo esa perspectiva existen otras historias que han vuelto en formato de remakes que lo han hecho mucho mejor, sin necesidad de seguir repitiendo el mismo chiste que ya-se-sabe  no funcionó con ‘La Novia’, ‘La Semilla’, y ‘La Maldición’. El gran pecado de Don Mancini fue pensar que al escribir la historia también podría dirigirla, y eso es grave.

Insisto en decir que esta película tiene cosas bacanes, pero lamentablemente hay temas superiores como el guión que hacen que una película de culto caiga en una cuestión sin pies ni cabeza. De hecho, en esta película se suma una “habilidad nueva de Chucky” que nunca-antes-en-la-vida se había mencionado, y que propone un salto ficticio demasiado arriesgado en la historia que está por venir.

Me da hasta un poco de pena, que teniendo tantos recursos y reuniendo a un equipo tan mítico encabezado por Jennifer Tilly (y otro más que aparece al final de los créditos) la terminen cag*ndo de esta manera monumental por un error que perfectamente se podría haber evitado si Don Mancini no hubiera querido hacerlas todas.

Probablemente esta película pase al olvido de las películas de Chucky, y que cuando queramos un poco de nostalgia tengamos que regresar al año 1988-1991 cuando las películas del “Good Guy” asesino si eran buenas.

Véala, pero les advierto que lo mejor de la película es el principio y el final, lo demás no le llega ni a los talones de lo que alguna vez fue el Chucky que conocimos.

 

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