En Agosto del año 2016 se estrenó en Japón la última película de Makoto Shinkai, “Kimi no na wa”, conocida en Occidente como “Your Name”, generando un éxito arrollador entre los nipones. Así las cosas, en Chile afortunadamente sólo tuvimos que esperar un año y un mes, para poder verla en cines de nuestro país. ¿Qué tal es? ¡Aquí te lo contamos!

“Estamos unidos por una forma que resulta difícil de comprender”

Mitsuha Miyamizu  es una estudiante que vive en un pueblo de Japón demasiado tranquilo y alejado de las grandes ciudades. Sin embargo, anhela la emoción de la vida de la ciudad y por eso tiene un deseo: «encontrarse con el chico guapo de sus sueños que seguro se encuentra en Tokio». Un día, así como de la nada, ésta comienza a soñar con Taki Tachibana, un chico de Tokio de más o menos su misma edad, amante de la arquitectura, y que trabaja medio tiempo en un restaurant. Sin embargo, de a poco se da cuenta que cuando ese tipo de sueños ocurrían, ambos intercambiaban cuerpos, y vivían la vida del otro. Así, los dos no encuentran más opción que comunicarse por medio de notas, por lo que poco a poco comenzarán a generar un extraño y particular vínculo.

Como se habrán dado cuenta por la reseña, la historia no es el clásico “chico conoce a chica, viven sus aventuras y conflictos, y pueden o no terminar juntos”. Por el  contrario, los protagonistas se conocen de una manera bastante peculiar, y poco a poco, nos daremos cuenta que se encuentran separados no sólo por el lugar que viven, sino también, por otras cosas…

¿Qué la hace tan cautivadora?

En esta ocasión, Makoto Shinkai nuevamente nos cuenta una historia trazada por el amor de una pareja adolescente y sus dificultades para estar juntos. Pero además, esta vez, a diferencia de “5 centímetros por segundo” y el “Jardín de la Palabras”, le agrega elementos de fantasía -como el mismo intercambio de cuerpo entre los protagonistas-, lo que no necesariamente implica que la historia pierda seriedad (de hecho lo es cuando tiene que serlo), sino que le da un toque de magia, y a veces también de humor, lo que hace que la historia sea más amigable y livianita.

Y es que no se puede negar que de alguna forma genera gracia ver cómo los protagonistas deben enfrentarse a tener un cuerpo del sexo opuesto, con TODO lo que esto implica… Insisto, TODO LO QUE IMPLICA, incluida la forma de ir al baño.

 

Pero no sólo esto, también genera empatía ver a los personajes insertos en mundos completamente diferentes a lo que ellos están acostumbrados a vivir, ya que por un lado, es lindo observar a Mitsuha cumpliendo su sueño, ya que por fin puede conocer Tokio y estar en una gran ciudad; y por otro lado, tenemos a Taki, quien sin proponérselo, termina en un pueblo rural muy pequeño y desconocido, pero lleno de belleza natural que logra encantar a cualquiera (algo así como cualquier pueblito pequeño del Sur de Chile).

También, y cómo no, es interesante la relación que se va generando entre los protagonistas, la que por el contexto, podría haberse dado de una manera forzada, pero en vez de eso, vamos siendo testigos de cómo se va logrando una bonita relación de amistad por medio de sus mensajes. De hecho, como ambos viven la vida del otro, conocen a todas las personas que los rodean, lo que hace que se logren entender perfectamente el uno al otro.

De esta forma se va gestando esta historia, y entrar en más detalles probablemente sería caer en Spoilers… Así que sólo les diré que esto es sólo el principio de la película, y que la relación entre Mitsuha y Taki se podría resumir perfectamente en las sabias palabras de la abuela de nuestra heroína, quien arenga:

“Se tuerce y se enreda, a veces vuelve atrás, y después se vuelve a conectar. Eso es un vínculo. Eso es el tiempo”.

Alucinando con la animación

Por último, no se puede dejar de lado la animación alucinante que nos muestra Makoto Shinkai en esta película. Si bien se podría decir que este director nos ha acostumbrado a que en cada obra nos presente escenarios bellos, con una animación a otro nivel caracterizada por ser siempre pulcra, y evocando a la realidad, esta vez no es la excepción, y sin duda, los espectadores que tenga el honor de ir a verla al cine, podrán disfrutarla en todo su esplendor.

Así que, si aún no se ha animado a ir a ver esta película al cine, pues hágalo, estará durante pocos días a disposición del público, y  definitivamente vale la pena verla en la pantalla grande para disfrutarla lo máximo posible.

 

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