Ghost in the Shell (1995) es realmente una obra de culto. Basada en el arco del manga del mismo nombre que va desde 1989 a 1990, creado por Masamune Shirow, es considerada una de las mayores exponentes del Cyberpunk, que lograría una cantidad de secuelas que formarían lentamente un universo, al que se suma una nueva adaptación protagonizada por Scarlett Johansson, que no ha estado exenta de críticas pero… ¿Las merece?

**IMPORTANTE: En atención a las sensibilidades, debo advertir que algo de lo que aquí se diga podría ser considerado spoiler, independiente de que estemos hablando de una película de hace más de 20 años y de que Ghost in the Shell sea más un universo que una sola producción. Considérese avisado/a.

¿Por qué Ghost in the Shell? 

Bueno, en el futuro las mejoras cibernéticas serán pan de cada día, por lo que será necesario denominar el “alma” como un elemento más del cuerpo o de lo que nos hace humanos. Esa alma se conoce como “Ghost”, y es lo que nos diferencia de un Cyborg. Motoko Kusanagi (la protagonista) es prácticamente un Cyborg, salvo por su médula y su Fantasma. Sin embargo, tanto su cuerpo como el de su compañero Batou están tan mejorados que técnicamente no queda nada de humano en ellos. Son más bien el caparazón de su propio fantasma. “Ghost” in the Shell.

En un futuro… okno 

Esta historia es en su mayoría un Thriller Ciberpunk con miras a un distópico siglo XXI… que es donde estamos actualmente. Al igual que gran parte de las obras del género, Ghost in the Shell nos sitúa en un futuro que en realidad es ahora. Lo bueno de eso es que por el momento el siglo XXI no es tan terrible… Aunque la trama se desarrolla en el contexto de una especie de guerra fría, donde la delincuencia, el terrorismo tecnológico y los crímenes ligados a uso de redes son un problema prioritario para los gobiernos de turno y las relaciones internacionales (cof, cof… Wikileaks…).

Es ahí donde entra en escena la sección 9, encabezada por la Mayor Motoko Kusanagi, Batou y Togusa (que es el compañero “sin mejoras”, el más humano de la sección). Y comienza la investigación y búsqueda del letal “Puppet Master”, al parecer un hacker que no sólo es capaz de manejar la conciencia del individuo, sino que manipula directamente a su Fantasma, creando no sólo memorias e historias de vida falsas, sino que provocando que la víctima genere emociones, actúe y empatice frente a estos hechos, asimilándolos a su realidad. Sin embargo el Puppet Master es más que un simple terrorista, y los protagonistas descubrirán que incluso el origen de este personaje está mucho más ligado a ellos de lo que creen.

Si bien Masamune Shirow -autor del manga -colabora sólo en el guión de la primera película, la visión particular de Mamoru Oshii como director, desestima el tenor detectivesco y erótico del manga, dándole un tono más existencialista y cediéndole el protagonismo a Kusanagi por sobre la sección 9.

Todos los caminos apuntaban a esto 

Volviendo acerca de si Johansson merecía o no el papel de Motoko, lo cierto es que siendo bien honestos, Ghost in the Shell es una película oriental “pensada en occidental”.

Con claras referencias a otros clásicos del género como Blade Runner, el director Mamoru Oshii, quien pese a ser japonés recibió una formación occidental, le da un énfasis existencialista a sus obras, propio de los pensadores occidentales, como Kant o Hegel. Esto llevado a una historia como esta nos deja una obra con una riqueza argumental y de diálogos increíble y perfectamente replicable por el occidente, con un Japón distópico que es una especie de Nueva York del futuro. Motoko Kusanagi sigue no sólo la estética ochentera de las mujeres occidentales, sino que su discurso apela también a esa lógica. Desde lo visual y lo argumental, Ghost in the Shell tiene todo para ser una gran producción, sin embargo hay un elemento sobre el que no comentaré: la música, compuesta por el genio y el talento maravilloso de Kenji Kawai, difícilmente podrá ser emulada o conseguir el mismo efecto. Pero estoy esperanzada.

¿Las Muñecas con Kimono del Trailer no aparecen en la primera película? No, las muñecas sexuales aparecen en Ghost in the Shell 2: Innocence, dirigida también por Mamoru Oshii y musicalizada por Kenji Kawai. Por eso debemos entender a Ghost in the Shell como un universo, porque puede mezclarse todo, y aún así no perderse nada.

La película en sus trailers ha dejado ver múltiples homenajes a la estética de la versión animada, pero como fan, yo espero un sólo guiño: la aparición de Gabriel. ¿Quién es Gabriel? El perro de Mamoru Oshii, que al igual que los perros de Hitchcock aparece en sus películas, al que el director adora tanto, que incluso le dedicó el corto “Je t’aime” con música de GLAY

En conclusión, Ghost in the Shell es mucho más de lo que parece a simple vista. No es sólo una película de monos, es una propuesta, una teoría social que se ve demostrada a través del tiempo. El cuerpo no nos pertenece, y al final sólo el Alma nos diferenciará de las máquinas (o tal vez no).

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