Después de masticar los 13 capítulos de la última temporada “House of Cards”, no podemos desconocer el sabor que nos dejó la serie, siendo por lejos esta quinta temporada la más visceral de todas, pero no la mejor del programa. En menos de 13 horas, “House of Cards” pudo entregarnos la  versión más fría del matrimonio Underwood, quienes ya han superado todos los límites posibles para mantenerse en el poder.

 

Volviendo al término de su cuarta temporada, la trama nos dejó claro los tintes con los que continuaría la serie, siendo el “terror”al más estilo del Leviatán de Hobbes– el único mecanismo que tendrían nuestros protagonistas para mantenerse en el poder. Para esto, de las mismas alcantarillas, la dirección de los Underwood nos traslada desde la invención de conflictos terroristas, a la más asquerosa manipulación de los medios de comunicación, tendientes a mantener al votante en un constante conflicto y miedo para decidir la continuidad de Frank en la Presidencia o cambiar la conducción del país, con un carismático William Conway (Joel Kinnaman).

 

Con todos estos ingredientes listos para condimentar la “Casa Blanca”, la promesa se cumplió  y la putrefacción que mantienen sus protagonistas, no solamente los aleja de sus aliados, sino que también los mantiene a su merced. Sin embargo, igualmente se profundiza en el conflicto interno de los Underwood, con una Claire que no sólo está empeñada en adueñarse del poder obtenido, sino que también de la misma serie. ¡El momento en que Claire rompe la cuarta pared, es simplemente brutal!.

Si profundizamos en lo que nos dejó la quinta temporada, no podemos desconocer que aún comenzando más lenta que una patada de astronauta, siempre tuvo la intensión de re-encantar a sus televidentes, con más de un “cliffhanger”.  Así, los cambios de giro en la trama son reiterativos, destacándose en cada momento las decisiones de Frank Underwood para sobrevivir en un ambiente de peligro y acorralamiento constante, donde su astucia lo mantiene aún en el campo de batalla.

Con nuevos personajes recurrentes, de los que se destacaron “Jane Davis” interpretada por Patricia Clarkson y “Mark Usher” interpretado por Campbell Scott, la serie asume una realidad no menor en la administración pública, esto es la constante renovación de los equipos de trabajo, donde se da especial énfasis a la falta de meritocracia y la influencia que puede dar cada personaje para obtener un trozo de la torta.

Finalmente, con traiciones y sacrificios espeluznantes a toda hora, se termina una nueva temporada de “House of Cards” con la prepotencia que nos brinda Netflix, con 13 capítulos para ser ingeridos en una sola vez, como si fuera una verdadera ronda shot de tequila, con la que de seguro terminaras embriagado con el destino de Frank y sobre todo el camino Claire Underwood.

 

¿Ya te emborrachaste con House of Cards? ¿Si es así… que te pareció su quinta temporada?

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