Need For Speed, es un videojuego que está dentro de los vanagloriados del género. Trono que comparte con el realista Gran Turismo y el detallado Forza. Muchos otros sabemos que hay más juegos en esta lista y desde ya, los puedes comentar al final de la nota, quedas invitado de antemano.

Impresionantes avances sobre todo en el motor gráfico encontramos en la última entrega llamada a secas “Need For Speed”, donde un mundo abierto a las carreras siempre es una buena opción, estilos ya mostrados en “Most Wanted 1 y 2”, “Undergournd”, mezclado con una personalización de coches extensísima que deleita a los ojos de cualquier fan de los autos.

Pero sin duda, el título que me pone la piel de gallina en muchos aspectos es Need For Speed “The Run”, un juego de hace 6 años y que probaba por primera vez el motor gráfico Frostbite 2.0 para un acabado increíble no sólo de autos, sino también de hermosos paisajes y detalles increíbles que dan una nueva experiencia en el género.

La historia es simple, llana, corta y quizás hasta podríamos decir carente de originalidad alguna. Nos ponemos en la piel de un chico que al parecer es un buen piloto y una despampanante pelirroja nos contacta para una gran carrera clandestina desde San Francisco hasta Nueva York. Deberás competir con nada menos que 100 competidores, a los cuáles debes dejar atrás en una inmensa travesía de muchos kilómetros y en infinidad de paisajes.

Dentro de esta gran carrera nos perseguirá la policía, y otros pilotos querrán hacernos caer mediante ataques a nuestro coche. Podemos cambiar de auto de vez en cuando en algunas interacciones o pasando rápidamente por alguna estación de servicio “Shell” –vaya publicidad ¿eh?- donde podremos escoger entre una reducida variedad de coches, al menos las primeras veces.

Sin duda algo emocionante es cuando la policía te ataca para detenerte con todo lo que tiene. Y cuando digo todo, ¡¡es absolutamente todo!!. Así es como en una montaña nevada, un helicóptero se encargada de bombardear el lugar y la única forma de pasar este peligro es pisar el acelerador a fondo –hasta dejar tu dedo resentido-, nitro a más no poder y sobrevivir a una avalancha de nieve y rocas que obviamente no te dejarán vivo si te alcanzan.

Y es que esto tan simple y en un concepto de historia tan burdo, se convierte en el objetivo del juego, del título y de la saga. No sólo para ganar, sino para sobrevivir, necesitas de velocidad: ¡¡Need For Speed!! Más claro imposible.

La emoción de cada prueba está muy bien ambientada. En ciertas etapas debes recuperar tiempo corriendo a toda velocidad; otras donde debes rebasar a 10 rivales rápidamente y ya las últimas etapas, competir contra pilotos experimentados y violentos que harán trucos sucios para dejarte atrás. Y sin duda lo que me eriza más la piel, es la banda sonora notable que le da emoción a tus carreras, como si de la escena clímax de “Máxima Velocidad” se tratase –si viste la película, sabrás a qué ambientación musical me refiero-. Un toque bastante necesario y que actualmente es reemplazado por electrónicas y DJ’s que no son malos, de hecho son buenísimos, pero que no le dan ese toque de frenesí que un juego de esta estirpe necesita.

Como guinda del pastel, al terminar el modo historia, tienes muchísimas pruebas extras, donde puedes desbloquear nuevos coches, pistas y que dan ese alivio de que aún hay más cosas por desbloquear.

Teniendo en cuenta la ambientación, motor gráfico, música, emoción y lo más importante: necesidad de velocidad; hace mucho tiempo que no los veía en ningún Need For Speed, ni siquiera en el último que salió el pasado 2016. Por otro lado, un modo historia breve, sin tanto fundamento o historia emocionante, poca variedad de coches y marcas le dan el punto bajo, sobre todo comparado al último título. Pero si lo que quieres es velocidad y emoción, sin duda “Need For Speed: The Run” es mi carta predilecta.

¿Has jugado este título? ¿Cuál es tu juego favorito de carreras?

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