La noche del jueves 1 de junio se vistió de ñoña. Pero no cualquiera, una que fue rockera, japonesa, pero con sangre y tierra chilena ¿se entiende?. Porque las guitarras, riffs y pulsiones con aire nipon colmaron la Sala SCD Bellavista con la presentación de los grupos nacionales Kitsune Metaru y Aidoru 47. Y Nerdix quiso estar presente para contar la experiencia.

Empecemos. Estamos en una de esas noches heladas de las que ya casi nos acostumbramos, que calan hondo, eso sí sin poder bajar la temperatura de un show de muy buen registro, técnica y energía; sobresaliendo en especial por dos espectaculares, exitosas y bellas intérpretes. Las que representan, en parte, a estas dos bandas locales de un estilo musical que se aferra con fuerza y determinación a seguir en el paladar sonoro chileno-ñoño, que hace unos años podía parecer desconocido o incluso insólito, pero que hoy por hoy es una tendencia y una expresión más, sí, le dimos la bienvenida y abrazamos el Rock Japonés, a la chilena.

Se abren las puertas. Entramos a la sala y notamos un ambiente especial, poco común a cualquier tocata, muy cercano, muy de piel y sensaciones, a pesar de que no conocíamos absolutamente a nadie (pecamos de reporteros introvertidos y casi ninjas, en lo silentes y distantes).  Era como si nos sentáramos en la mesa en pos de una velada o cena que prometía, y así fue. Porque si bien ambos grupos mantenían un estilo muy diferente con el otro, ambos tenían algo en común, resumido en una frase: “el estilo japonés se vive con fuerza”.

Partimos la cita con el potente e intenso Kitsune Metaru, nuestra propia cosecha del estilo Kawaii Metal, donde Ismael Gutiérrez (guitarrista y teclado), Rodrigo Orellana (Guitarra), Diego Jeldes (bajista), Felipe Cárcamo (baterista) y la talentosa Jennifer Boldt en voz y carisma, nos presentaron un show titánico con breakdown y riff dignos del mejor y más depurado metal; pero con la calidez, melodía, color y ternura que su vocalista aporta y conecta. Generando un perfecto equilibrio entre ira y calma, locura y sensualidad, negro y rosado, cual yin y el yan musical. Dotados de letras basadas en la cultura popular japonesa –con un acento y trato del idioma sumamente correcto y a tono- de toques chilenos lograron romper el hielo inicial y terminar de prender y cabecear de la más gloriosa manera. Así escuchamos “New Order”, “Akai ito”, “Gambatte”, “Shiawase”, un tema instrumental, “Haruko”, “Yuki Onna” y “Umi e Ikou”, temas que confirman una versatilidad melódica, mostrando facetas diferentes del género y el virtuosismo técnico de la banda; además de la aplaudible inclusión de Boldt en el cuarteto, aportando la luz, chispa y un registro vocal único que ya nos tiene acostumbrados (y a los que no, de verdad, póngale oreja). Proyectando que el buen trabajo en conjunto que tienen con ella desde marzo da frutos, y de la mejor temporada.

 

Aunque el tiempo parecía detenerse por momentos, nuestra primera banda bajó el telón entre vítores, gratitud y cariños de parte del público hacia ellos y viceversa. Dando paso y entregando la posta al plato de fondo de esta noche, un conjunto de tres jóvenes y un excelente soporte que con un estilo muy particular me recordaba mucho al punk rock melódico chileno de referentes dosmileros como Tronic o Guffy; que dieron un enfoque más alegre y positivo a la escena de la época (muy del ideal japo, por lo demás). Así, entra en escena un nuevo combatiente con su mezcla perfecta de funk, rock, punk, pop e historias bastantes cómicas y amigables; basadas en la vivencia personal de sus integrantes y a la vez, en lo que representa muchas veces el vivir de mundo otaku, animé y freaky. Calma, en Nerdix estamos con ustedes. Son Aidoru 47, con varios años de experiencia y con Lu Canifru (Bajista), Lilamaria Muñoz (Batería, y la otra gran intérprete que adelantamos más arriba) que destaca por su oficio y linda presencia en el equipo; cerrando con Jonathan Flores “Yukito” (vocalista) o el alma de la agrupación y con la espectacular guitarra de Luis Labbé. Juntos dieron uno de los show más entretenidos que me ha tocado asistir en este género musical, con una sonoridad muy alegre, contagiosa y bastante fresca. Demostrando que en el mundillo ñoño hay temas para hacer verdaderas Obras (con mayúscula) musicales.

Después de un vibrante primer playlist y un sutil momento de balada musical; y con videos bastante poliamorosos como intermedio, creo que me llevé una sorpresa bastante grata al ver como sus integrantes aparecieron en trajes de baños (jajajaja) para continuar con su segunda parte del show. El que arremetió con un desplante en escena bastante atrevido y efectivo, entregando nuevos aires para escucharlos con detención y detalle; ahondando en sus destrezas musicales y apreciando como el compartir experiencias les ayuda a crear música que te aseguro amigo lector, alegrarán tu mañana, tarde o noche. Si de corazones japoneses se trata.

Así, cerrando las puertas y volviendo a la fría noche santiaguina, sólo queda añadir que esta experiencia la podrán repetir en los eventos Animé Friends y Animé Expo, con los conciertos de Kitsune Metaru y Aidoru 47, respectivamente. Sin mucho más que agregar, además de testificar que si bien la Sala era ideal para la cantidad de gente sí mostró algunas diferencias en el sonido.

Sólo me resta recomendarles que se den y les den una oportunidad de escuchar estos grupos, ya sea en Youtube o comprando alguno de sus discos. Son productos locales los cuales debemos siempre apoyar, no por el sólo hecho de ser chilenos, al contrario, por la apuesta, riesgo y propuesta que suman a la música rock nacional. Además, porque si debemos representar cómo suena la ñoñez del fanático chilensis, sus nombres serían la clave sin duda alguna.

PD: Agradecimientos a ambas bandas por la acreditación al plantel de Nerdix y a su vez e igual de importante (y cursi, y macabeo) a mi eterna compañera en este tipo de veladas: Tamara “Momo” Araya, quien ofició de fotógrafa. Me despido Dino-Amigos y espero volvamos a encontrarnos en una nueva dino-nota, un abrazote de T-Rex y comparte esta nota para difundir estas excelentes bandas.

¡Comenta!