Desde hace un par de temporadas que en Game of Thrones las mujeres se están tomando el mando. Pasó con Daenerys, con Arya, con Cersei (que actualmente es la primera mujer en ascender al trono de hierro), con Sansa… y, claro, con Olenna Tyrell de Altojardín.

Olenna es una mujer de armas tomar, sabia pero decidida. Interpretada por una brillante Diana Rigg, consigue imponerse en la trama y ganarse el cariño del público no sólo pese a su edad, sino a razón de ella.

La Reina de las Espinas es uno de los tantos personajes mayores en series que se ganan el respeto de la audiencia por su elocuencia y asertividad. Aparentemente inquebrantable, con una lógica impecable y un carisma difícil de evadir, nos recuerda incluso a la fórmula utilizada por la impecable Maggie Smith en Downton Abbey (esa mujer debería ser declarada patrimonio de la humanidad), y que sin lugar a dudas la convirtieron en uno de los personajes más queridos de la serie.

Más allá de Altojardín

Pero Olenna Tyrell no sólo era gobernante en una opulenta casa donde reinaba la paz sin violencia. Era administradora, madre, abuela y mujer, y nunca alguno de esos rasgos hizo mella en su actuar o nubló alguna de sus decisiones. Olenna siempre se movió motivada por el amor al los suyos, cometiendo errores y aprendiendo de ellos. Vio sufrir y morir a los suyos, y consiguió -de alguna manera -ajusticiarlos. Buscó nuevos aliados, pero nunca dejó de decir lo que pensaba, de aleccionar a quienes estaban delante de ella. Dueña no de una verdad absoluta, sino de la que se gana a raíz de la experiencia, el auge de los personajes mayores encuentra en ella una digna representante.

Game of Thrones ha dado un giro en el cual ahora la historia es llevada prácticamente por sus protagonistas femeninas, generando un éxito sin precedentes para una serie de su categoría, y Olenna ha sido parte de eso. Sin necesidad de arrebatos o bruscas hazañas. La Señora Consorte de Altojardín supo llevar su revolución con gracia y elegancia, con cautela y la paciencia que sólo se consiguen con una vida de experiencias.

Al final, tuvo palabras para todos, que sin duda deberían ser escuchadas. Se guardó un último puñal para dejar la historia de la manera más digna y significativa posible. Le dedicó palabras a Jaime, arengó a una todavía inestable Daenerys y claro, se enfrentó ante una Cersei cegada por la sed de venganza, haciéndole ver que su situación actual sólo la acerca a su inminente derrota. Game of Thrones va más allá de los prejuicios de edad, dándole ese lugar privilegiado a una mujer mayor que aporta con su magnífica actuación y le da vida en nuestros corazones nerd a un personaje maravilloso, con un legado importante de geroactivismo.

“He conocido a muchos hombres inteligentes. Los he sobrevivido a todos.”

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