El fin de semana pasado estuvimos en Festigame, trabajando como los obreros del entretenimiento que somos, y si bien recogimos la experiencia del fan con fotos, entrevistas y buena onda, también hay otra cara del evento, que es la de quienes llegan sin entender mucho a lo que van, y que de todos modos lo pasan bien: niños muy chicos, acompañantes apañadores (que muchas veces resultan ser los papás de esos niños) o familias en busca de panorama. Pero ¿Llenan estos eventos todas las expectativas? ¿Qué necesitas para pasarlo bien en una convención? ¿Están preparadas las productoras para satisfacer a este público tan diverso?

¡Vamos a revisar el evento!

En primer lugar, quiero aclarar que si bien la cobertura especializada de Festigame fue realizada por un equipo con pleno conocimiento, la experiencia corre por mi cuenta, y yo… bueno, uso las consolas para ver Netflix. Mi relación con los videojuegos es más bien de simpatizante, y lo que juego con mi familia y amigos. Pero si hay algo en lo que sí me manejo es en eventos de esta envergadura, y en ser el amable acompañante de mi hija “gamer” de 8 años.

¿Para qué es esta fila? 

Seguramente el comentario más repetido fueron las quejas a razón de las filas enormes a lo largo de todo el evento, y si bien son reclamos legítimos, lo cierto es que hay que ponerlos en contexto. Es una verdad universalmente conocida, que todas las atracciones populares atraen grandes masas de gente, que a su vez genera filas. Se han intentado estrategias para evitarlas (los que tengan buena memoria recordarán el Free Comic Book Day del 2016 cuando la entrega se hacía previa inscripción y de todos modos se formó una tremenda fila), pero igual persisten. Hacemos fila no porque la organización sea mala, sino porque somos muchos, y todos queremos hacer lo mismo al mismo tiempo. Se hacen filas para entrar, para jugar, para comprar, para el baño, para comer y para salir. Un gran evento conlleva una gran cuota de paciencia.

“¡Qué simpáticos los niños disfrazados!” 

Dijo una señora muy siúticamente al lado de un cosplayer, que sonrió por cortesía. Dada la masividad de estos eventos, la posibilidad de que alguien no se diera cuenta de esa performance fabulosa de tu personaje favorito de videojuegos era alta. Sin embargo es un hecho casi consumado que los Cosplayers son el alma de los eventos, generan expectativas y llenan los reportajes de los noticieros en la noche. Pero no siempre estos eventos les dan la posibilidad de lucirse. Los largos trayectos y la cantidad enorme de gente asistente no les permite probar con trajes muy elaborados, y como la presentación es importante, muchas veces optan por algo transportable. Un gran evento conlleva una gran cuota de sabiduría práctica. 

Nos vemos en el patio de comidas

Esto me gustó harto, porque de verdad no me lo esperaba: el espacio para comer era enorme y variado, y de alguna manera ofrecía una buena opción para punto de encuentro. Obvio que cuando estaba súper lleno, era como cualquier patio de comidas, por eso repito que las críticas aunque sean legítimas, hay que ponerlas en contexto. El tema de la comida -guste o no- es bien personal. Cuando era más chica era bien asidua a los eventos de animación japonesa, y andaban todos detrás de comida que imitaba lo asiático mientras que yo estaba verde por un carrito de completos. Ahí aprendí que si quería comer rico, bien y barato, tenía que hacerme cargo. La comida siempre es un tema en los eventos, y si usted no quiere gastar, lleve su colación. Si le da lo mismo, hágale al patio de comidas nomás, porque de hace un tiempo están con la dinámica de invitar Food Trucks, que aunque son material típico de feria gourmet del parque araucano, ofrecen variedad y muchas veces calidad (de verdad, si va a gastar 3 lucas en una porción de papas recalentadas, mejor gástela en una fajita, o un pancito bakan). Un gran evento conlleva una gran decisión gastronómica.

¡Ahí se puede jugar Minecraft! 

Y ahí se me acabó la libertad de recorrer. Como el evento también pintaba de familiar, evidentemente contaba con un espacio para los pequeños gamers y mayores consumidores. Sí, porque el gamer experimentado elige lo que quiere jugar, y si el hype no es mucho, espera que bajen los precios. Compra online en lugar de físico, porque es más cómodo. Pero los niños no: ellos son los que gastan a través de sus comprensivos padres/tios/abuelos, que muchas veces no tienen idea de lo que les están pidiendo, pero tienen todas las ganas de consentir. Bien ahí Festigame, por poner un lugar para que ellos jugaran un rato, para sentir que entre tanto estímulo para jugadores adultos había algo que conocían.

Por supuesto también había espacio para este compadre…

En síntesis, los eventos masivos están hechos para todo el que tenga la disposición de disfrutarlos, de estar de pie mucho rato, de invertir cantidades extras en comida, pasearte entre la gente, que literalmente te llegue un espadazo. Todo lo relativo a grandes eventos, se vincula a una de las mayores decisiones de nosotros como sociedad: ceder. Ceder espacio, ceder el lugar, ceder el tiempo para que el otro disfrute. La única clave para aprovechar de mejor manera todas estas instancias es ir con la idea fija de todas esas cosas que pasan, que se asocian a algo tan sencillo como meter a un montón de gente en un espacio en un momento y lugar determinado.

Festigame, Comic Con, Comic Ink son instancias en las que de verdad se puede pasar bakan, sólo hace falta un poco de altura de miras.

 

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