Los juegos Indie han estado creando impacto en la industria de los videojuegos desde hace poco tiempo, pero nadie puede negar que han dado de qué hablar.

En el pasar de los últimos años, grandes compañías como Microsoft o Sony han incluido juegos Indie en sus conferencias de E3, pero antes de esto, los desarrolladores tenían que ganarse su espacio en la industria de otras maneras, ya sea en dirección de arte del juego, música o efectos visuales donde no resaltaban de la manera que ellos esperarían.

Como jugador, nunca me llamaron la atención de gran manera los juegos Indie. Probablemente porque desde chico mi plata era limitada a comprar los juegos “realmente importantes” y muchas veces teníamos que comprar juegos a medias con mi hermano, así que no teníamos esa libertad de comprar TODOS los juegos que quisiéramos. Ahora, en los últimos años, trabajando y ganando dinero es cuando nos hemos podido dar lujos como “probar”juegos que no necesariamente son “must haves” de la temporada.

Además del tema del dinero, no veía el punto en comprar un juego con gráficos “piola” y uno que otro gameplay distinto. Simplemente no me mataba tenerlo. Y eso me pasaba con varios de los juegos Indie. Eso hasta que vi el Limbo.

Los que lo habían jugado alababan su gameplay simple y la dirección de arte del juego. Leyendo eso, fui a ver trailers y clips en YouTube para ver que tal y me llamó mucho la atención. Si nunca han jugado Limbo, su arte particular de negros, blancos y grises durante la totalidad del juego los llamará a jugar sin duda.

En el juego, eres un niño buscando a su hermana en “El Filo del Infierno”. En cuanto al género del juego, un “Puzzle de Plataformas” era algo bastante llamativo sobre todo que estamos acostumbrados como jugadores a jugar a uno o lo otro (o puzzle o plataformas), no ambos y de forma tan simultánea como la presentaba Limbo.

Me interesaba más y más el juego así que decidí comprarlo. Justo tenía una Vita y al ser “Trophy Hunter”, el juego me caía como anillo al dedo. Además, la Vita es el paraíso de los juegos Indie.

Empecé a jugarlo y mi amor por el juego creció inmediatamente. El sentimiento era muy distinto a los Triple A (juegos de grandes compañías como Zelda, Pokemon, GTA). En juegos grandes de compañías del tipo de Bethesda o Ubisoft, estos pueden ser demasiado para algunos jugadores. El peso del juego y todo lo que uno tiene que hacer por delante con él puede llevarle a no gustarle, encontrarlo repetitivo o incluso, poco novedoso, haciendo que lo dejen a mitad de camino.

Por otro lado, los juegos Indie son simples y muy livianitos de jugar. Estos juegos son mucho más cortos así que son típico de jugar en“una sola sentada”, como pasaba antiguamente con juegos de NES o SNES. Y cuando te lo pasas, sientes tanta satisfacción como cualquier otro juego. A diferencia de los juegos Triple A, aquí no está ese sentimiento de“por fin lo termine. Y créanme, eso pasa MUCHO, sobre todo si les gustan los RPGs como a mí. Muchas veces parece demasiado, buenísimos juegos pero enormes, sobre todo porque hay tanto que hacer y muchos jugadores solo quieren “pasarse el juego”. Los juegos Indie en ese caso, sólo te dan un buen gameplay y un poco de historia para mantenerte sentado y entretenido un rato.

Los juegos Indie son cortos, simples y sin la cuota de estrés que podrían darte los juegos más grandes. Y ese relajo que te dan los Indies es uno de sus tantos puntos a favor. Salirte del mundo del estrés de los FPS (First Person Shooters) o los grandes jefes de los RPGs es justamente uno de los grandes valores de jugar los Indies.

Firewatch es un gran ejemplo de esto. Todo lo que el jugador tiene que hacer es caminar mientras la historia se desarrolla. El personaje del juego habla con su jefa por medio de un walkie-talkie. Justamente es esta conversación la que le da todo el sentido a la historia dentro del juego mientras cosas extrañas suceden. El diálogo de estos personajes es tan bueno, que cada elección que tomamos desarrolla de forma distinta la relación entre el protagonista y su jefa.

Aunque los diálogos le pueden dar un toque distinto a los juegos Indie, los juegos que no tienen conversaciones pueden ser igual de llamativos. Un ejemplo de esto es Abzu. El encanto que tiene está enfocado mayormente en su música y el arte visual que nos presenta. Es un juego hermoso, relajante y de verdad que único en su propio estilo.

De cualquier manera, estos juegos nos presentan jugabilidades o cosas particulares que harán del juego una gran experiencia para aquellos que quieren probar cosas distintas, sobre todo pensando que muchas veces uno quiere cambiar lo grande de los grandes juegos por lo lindo de los Indies: su simpleza.

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