Batman vs Superman es una gran apuesta en el universo fílmico de DC por muchas razones. Presenta a un nuevo actor en el papel de Batman, y refuerza a un Superman que se escapa del modelo de infinita rectitud plasmado por la cultura pop, con un personaje con tribulaciones propias de quien tenga más de dos emociones, sacándolo de la caricatura. Pero además trae de vuelta a la pantalla y al imaginario colectivo a una de las figuras icónicas del universo DC.

Pero ¿qué es lo que hace destacar a Wonder Woman por sobre otras heroínas (y villanas) presentadas por el estudio? ¿Cuál es el verdadero legado de Diana Prince?

Primero, un poco de historia. Wonder Woman ve la luz el año 1941 en All Star Comics #8, sin embargo en enero de 1942 lideraría Sensation Comics (siendo ese su año oficialmente), cuando la realidad en el mundo, y más específicamente en Estados Unidos, estaba marcada por la segunda guerra mundial, el patriotismo y el “heroísmo”. Los mismos cómics hacían uso de sus figuras más representativas para alentar a los soldados y mantener vivo el espíritu patriota a través de sus lectores más asiduos: los niños y las niñas. Considerando el hecho de que, con la mayoría de los hombres enfocados en lo pertinente a la guerra y las políticas aledañas, se abría tímidamente un nuevo nicho que involucraba a las lectoras, el psicólogo William Morton Marston, propone igualar un poco el campo de batalla con una heroína. A ojos del especialista la inclusión de Wonder Woman servía para nivelar la “escalofriante masculinidad” imperante en los comics de esa época. En el fondo lo que buscaba era evitar que esos niños lectores tomaran el ejemplo de héroes que en el mejor de los casos carecían de las habilidades o cualidades de ternura y amor maternal, que son elementales para el desarrollo de cualquier niño (cualidades que por prejuicios propios de la época no podían ser atribuidos a los hombres). Entonces apareció Diana, la amazona con superfuerza y supervelocidad, con la misión de devolver a un accidentado Steve Trevor al “mundo de los hombres”, donde su identidad secreta la llevó a realizar labores de “enfermera”.

El resto es historia. Pero ¿Qué pasó después?
Con los años, Diana se ganó el respeto del público de ambos géneros, y al igual que muchas mujeres paralelas a ella en la historia, tuvo que ganarse ese respeto con hechos. Testigos de ello son sus trajes a lo largo de los años, pasando de lo discreto, a lo revelador, a los pantalones y a las mallas, cada uno representando el contexto en que el mundo que la había creado se desenvolvía, atestiguando a través de ella su realidad. Y no faltaron las adaptaciones, y con Linda Carter, Diana Prince tomaría la forma de una persona “real”, entre los años 1975 y 1979, con la serie de televisión que la haría pasar de enfermera a secretaria, pero SIEMPRE heroína.

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A lo largo de los años y de su historia, Wonder Woman ha representado en sus páginas a prácticamente todas las mujeres que se precien de tales, creando un lugar para quienes vendrían después. Diana ha sido la precursora del espacio que permitió el surgimiento de Kara, Donna, Cat Woman, Zatanna, e incluso Harley Quinn. Se igualó con este “mundo de los hombres” que en un principio no podía entender, y preparó el camino para las que le seguirían. La figura que inspiraría amor materno y ternura terminó por ganarse un espacio a punta de puño y espada (o lazo). Su personalidad multifacética, a veces contradictoria (donde es guerrera y pacifista, un poco diosa un poco humana) la hacen un personaje especial y lleno de oportunidades.

En los Nuevos 52 Brian Azzarello tomó el reto de perfilar nuevamente a Diana, con resultados dignos de recomendar. Wonder Woman toma la forma de una mujer fuerte, decidida, cuya historia implica el peso de sus convicciones, sin venderse en estereotipos que son éxito de ventas. Amable y por sobre todo justa, un ícono de DC digno de aplausos y respeto.

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La tarea de Gal Gadot no es fácil, lleva en sus espaldas el peso de una de las figuras que sin quererlo significa tanto dentro de la conversación sobre igualdad de género. Pero si logra transmitir el espíritu de la amazona que no se achica y que más que no necesitar de nadie confía en sus propias capacidades , entonces la pega está hecha.

Por eso y mucho más ¡Te queremos Wondy!

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