Hoy Serena está de cumpleaños. Sí, la llorona de pelo largo que siempre terminaba salvando el mundo medio pilucha y con todas las amigas muertas. Esa que además de llorar por todo, cocinaba mal, le iba pésimo en el colegio, pero era triunfadora en el amor (al menos la mayor parte del tiempo). Y asumámoslo, todas las tardes en Chilevisión esperabamos para ver esta intro:

Alejados estamos de esos “14 años”, de hecho no sé cuántos años cumpliría Serena hoy, sin embargo el cariño por ella persiste y se expande a nuevas generaciones. Muchas podrían ser las razones de su éxito, pero lo que más destaca es la empatía que uno genera con ella. La comadre es un desastre, pero es la protagonista, la más poderosa, aparentemente la más frágil pero con una capacidad sobrehumana de sacar fuerzas de flaqueza. Fiel tanto a sus amigas como a sus convicciones, capaz incluso de dar la vida por proteger aquello en lo que cree. Con el semblante de damisela, pero alejada completamente del cliché a la hora de salir a defender lo que ama.

La importancia de Serena en el mundo de la cultura pop no va sólo en su apariencia, o en el cliché de ser “la serie que veíamos cuando chicos”. Sailor Moon marcó un antes y un después a la hora de presentar heroínas. Estábamos acostumbrados a las series de grupos de héroes con una o dos mujeres que destacaran, pero ahora nos presentaban un ramillete completo de heroínas, con nuevas caras a lo largo de la serie, Sailor Scouts para todos los gustos y con esta chiquilla torpe pero increíblemente jugada siempre liderando la marcha. Serena es súper gansa, y nosotros nos identificábamos con ella, reímos cuando usaba la pluma para transformarse “en adulto” e incluso lloramos la primera vez que la patearon.

Serena, Usagi, Usako, fue la verdadera inspiradora del Girl Power, porque se transformaba para pelear con monstruos, pero era una princesa. Y tenía un príncipe que la había amado en otra vida, una hija, ganas de casarse y de aprender a cocinar. Sailor Moon es una de las pocas series que no deja el amor de lado o lo convierte en un elemento invalidante. El amor es súper importante, de Serena por Darien, por sus amigas, por su familia, por la insufrible de Rini. Todo en Sailor Moon desencadena en una historia de amor y aún así contiene acción, peleas y estas chiquillas con superpoderes.

Las que antes fuimos niñas mirando la tele luego del colegio, con posters de cartón pegados en la pared de la pieza y esas muñecas chasconas de Bandai, ahora somos las que nos autoregalamos prendedores, proplicas y lápices, y nos creemos la raja firmando papeles en el nombre de la luna. Porque lo que genera Sailor Moon es esa sensación de que en algún momento nos creímos chicas mágicas, encontrando un gato que habla y el amor eterno.

Feliz cumpleaños, Serena 🙂

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