Hace unos meses reseñé “Extraños”, la primera parte de esta entretenida trilogía con la que Kimberly McCreight pretende encantar al público juvenil con una historia interesante y con elementos súper atingentes.

Lo que dejamos atrás.

Luego de un vertiginoso final en “Extraños”, las cosas no parecen haber mejorado mucho para sus protagonistas Wylie y Jasper, que se encuentran en un momento complejo, aparentemente seguros en sus casas, pero atrapados a merced de sus propios fantasmas.

A Jasper lo persigue la culpa, y le resulta cada vez más difícil lidiar con ella. Sin poder perdonarse a sí mismo por el trágico destino de Cassie, ahora recibe fragmentos de su diario, donde lo sindican como culpable de su declive. Todo esto sumado a la falta de motivación y de confianza y los problemas de comunicación que acarrea con su madre.

El tema de Wylie, sin embargo, es más complejo: ha descubierto que es una “Extraña” y deberá lidiar con sus nuevas habilidades, partiendo por encontrarles una explicación. Ella posee la habilidad no sólo de sentir, sino que de vivir en carne propia las emociones de otros. Así percibe en los demás el miedo, la decepción e incluso la ansiedad, y trabaja para distinguirla de su propia angustia.

Uno de los cambios importantes en la historia es que ahora está narrado por Wylie desde su percepción de Extraña, lo que le permite agilizar el relato sin perder la capacidad de ver las emociones por las que pasan los otros personajes.

Innovación que se agradece.

El modo en que la autora abarca temas como la diferencia de género (la condición de Extraño, ligado exclusivamente a mujeres, es tratado como un enfermedad en lugar de una ventaja, aislándolas y convirtiéndolas en objetos de estudio), y otros trastornos como la depresión o los trastornos de ansiedad, hacen de “Extraños” y “Aislados” libros súper entretenidos para todo público. Se nota en ese sentido un libro estudiado, y al igual que en el anterior, se hace cargo de los temas con harta seguridad. Wylie y Jasper son adolescentes que pasan por conflictos típicos, pero que ya no están descritos desde la teoría, sino que con síntomas reales: angustia, principios de agorafobia, e ideas suicidas. Todo en un mundo de inseguridades, opiniones fuertes y férreas y muy pocas certezas.

El ser “Extraña” y tener esta habilidad (sólo ostentada por mujeres) de interpretar las emociones del resto más allá de sus palabras, no es más que una metáfora a la mágica capacidad de comprensión que radica en lo femenino, y en la necesidad profunda de cierta edad de ser no sólo escuchada, sino que entendida.

Una lectura de verano perfecta para quienes adoran el thriller en femenino y las historias llenas de reveses, donde no puedes confiar en nadie y la única seguridad radica en el instinto. Kimberly McCreight se la juega por un público juvenil, que no siempre está acostumbrado a este tipo de tramas, generalmente escritas para un público mayor y familiarizado con este tipo de síntomas. “Aislados” es la segunda parte de “Extraños” y está disponible en librerías gracias a los amigos de Penguin Random House.

Y si te quedaste un poco colgado con el libro anterior ¡Acá va nuestra reseña!

[Reseña] EXTRAÑOS: El legado de La Chica del Tren

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