Voy a ser bien honesta: Soy una viuda de Downton Abbey, pero a fuego. Así que imagínense nomás mi cara cuando tuve en mis manos esta novela escrita por su creador Julian Fellowes. Porque si bien mi amor por Fellowes comienza con la historia de los Crawley en Yorkshire, también abarca Gosford Park, que le valió un Oscar como guionista y Snobs, su otra novela (ya, si de verdad me encanta). Sus historias, con más o menos la misma estructura, terminan siendo siempre entrañables, emotivas y muy inteligentes, y Belgravia no es la excepción.

“El pasado, como tantas veces nos han contado, es un país extranjero donde las cosas se hacen de manera distinta.”

El 15 de junio de 1815, la crema y nata de la sociedad británica celebra una fiesta en Bruselas. Una reunión común, pero que guarda un lugar en la historia: se trata del baile de gala de la duquesa de Richmond en honor al duque de Wellington, horas antes de la batalla de Waterloo. En medio de todo el alboroto, Sophia Trenchard, hija de un próspero comerciante apodado “El Mago”, vivirá un romance con Lord Bellasis (sobrino de la anfitriona), y será una noche que marcará el resto de su vida. Sin embargo, no será sino 25 años después, que saldrán a la luz las primeras repercusiones tanto para la clase social emergente (o “los nuevos ricos”, como la familia Trenchard), como para la ya decadente aristocracia.

Una de las particularidades de Belgravia es que si bien fue editada por Random House como una novela completa, en su momento fue publicada semanalmente, muy a lo Dickens, pero mediante una App. Así, cada semana los lectores esperaban ansiosos un nuevo capítulo de esta historia, que de verdad no pierde nada de la magia de sus antecesoras en cine y tv.

“-Sé que se supone que tenemos que alimentar la ficción de que queremos a todos nuestros hijos por igual, pero a mí me cuesta trabajo. 

La duquesa rió.

– Yo ni siquiera lo intento. Le tengo cariño a algunos de mis hijos, me llevo razonablemente bien con casi todos los demás, pero hay dos que sin duda me son antipáticos. 

– ¿Cuántos son en total? 

– Catorce. 

Anne sonrió.” 

Julian Fellowes tiene el don de la palabra, le gusta contar historias, y se nota. Una de las cosas que más aprecio de Belgravia es que el libro en sí mismo contiene todo lo necesario para ser entendido. Contexto histórico, referencias entre los personajes, e incluso un mapa de Belgravia en 1841, para así poder prestar real atención a la historia.

Como siempre, el autor repite la fórmula del éxito de Downton Abbey e inicia su novela con un momento histórico -o al menos con la parte glamorosa de él (eso, además de darle a la obra el nombre de un lugar). Los diálogos son súper fluidos, pese a lo densos que podrían parecer, y las problemáticas son claras y exploran entre otros temas, uno de los favoritos del autor: la nobleza en decadencia y el concepto de “nuevos ricos”.

En resumen, Belgravia es un libro muy recomendable, entretenido, bien escrito, muy difícil de soltar, que te da esa sensación de claridad de estar viendo una serie, porque uno avanza súper rápido. Ideal para esos lectores furiosos que quieren aprovechar las vacaciones de invierno con buenas historias. Belgravia ya está disponible en librerías gracias a Penguin Random House y de verdad vale la pena.

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