Vivir una ruptura amorosa es penoso, desde el minuto en que terminas y estás sollozando mientras ves como la persona con la que compartiste en el pasado se aleja. Bueno, eso es Blue Valentine, una película que intenta retratar el fin de una relación que intenta luchar contra lo inevitable.

La película dirigida por Derek Cianfrance nos presenta a Dean (Ryan Goslling) y su esposa Cindy (Michelle Williams) quienes llevan 7 años de matrimonio y tienen una hija. Podemos ver a Cindy algo estresada ante el comportamiento infantil de su esposo, siendo ella quien tiene que ir a dejar a su hija todos los días a la escuela, trabajar, volver a casa y alimentar a dos personas más, durante todos los días.

Una tragedia hace que los protagonistas dejen a su hija con el padre de Cindy mientras ellos intentan que su amor vuelva a nacer, por lo que van a un motel donde la película comienza a mostrarnos imágenes del pasado de nuestros protagonistas.

Sin duda lo más destacable de esta película son las actuaciones. Ryan Gosling nos tiene acostumbrados a hacer buenos papeles en películas románticas, pero se ve opacado totalmente por la increíble interpretación de Michelle Williams, quien logra inspirar una angustia constante a la audiencia y unas ganas incontrolables de abrazarla y decirle: “No te preocupes, todo va a estar bien”. No por nada fue nominada al Oscar como mejor actriz.

Aunque también hay que aclarar que esta película no es perfecta. Desarrolla a fondo el proceso de angustia y desesperación en una ruptura amorosa, sin embargo faltó un desarrollo mayor a la historia de amor, ya que no logramos conocerla a fondo y nos deja con ganas de poder seguir viendo los tiempos de felicidad de esta pareja.

De todos modos, el momento en los que insertan los flashbacks es muy bueno, Blue Valentine nos hace vivir una montaña rusa de emociones: pasamos de la pena máxima a una sonrisa espontanea mientras los personajes cantan y gozan su juventud.

Blue Valentine es una película que merece ser vista, no en calidad de joya, pero es una de esas piezas audiovisuales que tienes que ver para recordar que el amor también puede ser triste.

 

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