“Cora, hija y nieta de esclavos, vive en una plantación algodonera del estado de Georgia, en el sur de Estados Unidos. Se trata de un lugar infernal, y allí crecerá sometida a la crueldad de sus amos y marginada por los otros esclavos de la plantación. Al alcanzar la pubertad, Caesar, otro esclavo recién llegado de Virginia, le habla de la existencia del “ferrocarril subterráneo” y le propone que se sirvan de él para huir juntos hacia el norte.” 

Así se presenta “El Ferrocarril Subterráneo”, galardonada con el Pulitzer 2017 y con el National Book Award, convirtiéndose en el acontecimiento literario del año en USA… Y la verdad es que es un relato que vale muchísimo la pena, por la manera en que está escrito, y por la sensación que te genera en cuanto a una problemática que pareciera lejana pero que de todos modos encuentra una similitud incluso en estos días.

“Todo el mundo sabía que los negros no tenían cumpleaños.”

Iba a partir diciendo que Cora estaba acostumbrada al maltrato y las malas condiciones de vida, pero ¿saben? cuando esa es la única realidad que has experimentado, lo cierto es que más que acostumbrarte, comprendes que el mundo funciona así, y la manera en que el autor relata los hechos a su alrededor, la crueldad normalizada, la posición sumisa y temerosa de un pueblo completo a merced de sus maltratadores. De personas que “se adjudicaron su propiedad” mediante apuestas o compras masivas, o peor aún, los que fueron robados de sus pueblos, tomados como pertenencias, ultrajados y despojados de toda dignidad.

Todo comienza con la historia de Ajarry, la abuela de Cora, robada de su hogar junto a casi toda su familia. Llevada a rastras por traficantes de esclavos, dos veces alejada de la posibilidad del suicidio, para ser vendida una y otra vez y terminar en la hacienda de los Randall, trabajando en su campo de algodón. Así como sucedió con ella, sucedería con Mabel, su hija, y finalmente con Cora. Pero la historia de la nieta de Ajarry da un vuelco cuando Caesar le ofrece huir bajo este sistema del Ferrocarril Subterráneo, en el que tendrá que vivir un infierno similar al de ser esclava: ser fugitiva.

Con una narrativa cruda y sin contemplaciones, “El Ferrocarril Subterráneo” no se pierde en giros de trama, retórica esperanzadora ni finales felices. Huir de esa manera conllevaba un riesgo que no todos estaban dispuestos a tolerar.

“El Ferrocarril Subterráneo” es una historia de ficción, traía a Chile por la gente de Penguin Random House,  situada en un contexto absolutamente real y doloroso, donde quedamos como testigos de la brutalidad del ser humana, del racismo y del abuso, pero también de sobrevivencia, de superación y de la voluntad del ser humano de tratar de salir adelante.

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