Agosto de 1945, Kazuo es un niño de origen europeo que vive en Nagasaki Japón. Después de la muerte de sus padres su cuidado quedó a cargo del Doctor Sato y su esposa, pero a pesar de todo el cariño recibido se sigue sintiendo extraño y confundido. Toda su vida ha vivido en Japón, pero jamás se ha sentido del todo  japonés, debido a su apariencia que le ha valido para sobrenombres como “ojos de pez” por sus ojos azules. La única que lo hace sentir perteneciente a algo es Junko, su compañera de escuela e hija de una diseñadora de arreglos florales, por lo que para él es una perfecta “Yamato Nadeshiko”.

Yamato Nadeshiko: es la representación de una mujer japonesa ideal

Un día Kazuo y Junko quedaron de encontrarse en una montaña, que era el lugar favorito de él, ya que desde ahí se veía el patio trasero de un campo de concentración de prisioneros de guerra, y era el único lugar en donde veía personas como él. Aquel día Junko le entregó la primera parte de un haiku y con el una promesa de juntarse en ese mismo lugar hasta completar el poema, pero minutos antes de su encuentro, la bomba atómica convirtió a nagasaki en un infierno.

Febrero de 2011. Un arquitecto y defensor de la energía nuclear suizo llamado Emilian Zach, viaja a Japón por un proyecto de carbono neutral que espera solucionar en algo su complicada vida. En esos momentos de agobio conoce a Mei, una galerista de artes japonesa, que está obsesionada con encontrar el antiguo amor de su abuela que está desahuciada por los médicos. Emilian comienza con ella un viaje en búsqueda de ese amor, que lo llevara por la historia de la guerra en Japón.

El Haiku de las Palabras Perdidas es una conmovedora historia que nos mete en la historia de Japón. por un lado tenemos a Kazuo con su amor adolescente y la bomba, como debió ser el momento de la explosión y sus minutos siguientes, todo siguiendo a un chico confundido y algo odiado por su apariencia diferente, por otro lado esta Emilian, este Europeo algo arrogante defensor de la energía nuclear que cae por una japonesa, tanto que la ayuda a buscar en la historia a un muchacho que no tiene nada que ver con él.

Estas dos épocas diferentes hacen un gran contraste, mostrando a Japón como dos mundos diferentes unidos por una historia de dolor, cosa que logra una empatía con las personas que sufrieron en aquella guerra, ya que el amor y el dolor no cambian a pesar del paso de los años.

La novela comienza con el relato de Kazuo como primer capítulo y el siguiente capítulo lo relata Emilian, este intercalado de pasado y presente hace que la historia sea fácil de leer y de entender. Al estar intercalados genera intrigas que hacen desear seguir leyendo, ya que hay capítulos que dan solo una mirada sobre lo que pasar con el siguiente de un tiempo diferente, esas pistas que te hacen pensar e imaginar que pasaran hacen de este libro adictivo hasta su final.

Es una novela ideal para el verano o algún tiempo libre, sobre todo para aquellos amantes de la historia mezclada con un poquito de ficción.

 

 

 

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