En “Esa vida que imaginamos”, Elisa y Diego se van a vivir a Nueva York, con la esperanza de formar ahí su hogar, sin las constantes presiones sociales de cumplir con las expectativas familiares. Ya establecidos y con una vida más o menos definida, comienzan a pasar por una crisis, en el momento en que Diego -movido tal vez por la necesidad de un arraigo más palpable -expone su deseo de tener hijos.

“Nuestra vida en Nueva York era sólo de nosotros. Sólo de los dos.”

Elisa es una mujer resuelta, sensible, y cuya historia y sensación de autoconocimiento la ha llevado a tomar la decisión de no tener hijos, lo que hasta el momento era plenamente compartido por su esposo Diego. Sin embargo ante este deseo de él de ser padre, ella se cuestiona muchas cosas, no sólo su capacidad para enfrentar tal tarea, sino lo más importante ¿debe ceder ante este requerimiento, aún cuando está segura de su respuesta?

Paralelo a esto, a su oficina llega el diario de Beth, una mujer sobreviviente a la segunda guerra mundial, que a través de sus palabras, hace reflexionar a Elisa acerca del rol de las mujeres en la sociedad, de lo que nos define. Somos amigas, amantes, compañeras, pero también podemos ser madres… o no serlo. Es a través de estas vivencias que la protagonista vive su historia y su posterior crisis, contemplando este papel “de toda mujer” que ella ha decidido no tomar.

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Lo que hace Florencia Eluchans en este libro es bien importante, ya que pone en la palestra el debate acerca de la “necesidad” de la maternidad en la vida de una mujer y sobretodo en la consolidación de una pareja.

“No sabes cuánto lo quiero. Pero sé que cuando me casé con él fue porque quería compartir mi vida con él, no tener hijos suyos.”

El matrimonio, la vida en pareja, la construcción de la vida en común y las cosas que nos llevan a conformar nuestra propia identidad, son parte de los temas que se entretejen en esta linda historia.

La verdad es que yo esperaba encontrarme con algo más parecido a “La Chica que dejaste atrás” de Jojo Moyes, que si bien no es malo, no tiene el nivel reflexivo de la historia de Elisa y Diego. De verdad es una de las mejores cosas que he podido leer en el año, no sólo por la trama y la manera en la que te interpela, sino por los temas importantes que pone en la palestra.

Una de las cosas que más me gustaron de este libro, es que no te endulza nada. La historia, las percepciones, e incluso los personajes se presentan de inmediato tal como son. Con sus expectativas y también con sus prejuicios, vamos conociendo a las familias de nuestros protagonistas, sobre todo a la de Elisa, sus modos de pensar, y la manera en la que se desenvuelven, el escenario de la hermana de la protagonista y la tensa relación con su madre, unido a un hecho que de verdad la llevará a cuestionarse el tenor de su decisión.

Si busca algo interesante qué regalar en navidad, una lectura nacional que de seguro se va a convertir en película, entonces éste es su libro. La gente de Editorial Planeta una vez más dio en el clavo con esta historia que a todas luces vale la pena conocer. Tengamos o no hijos, o no estemos de acuerdo en tenerlos, el ser mujeres  y los argumentos que nos damos para mantener nuestras decisiones, son cosas que de todos modos debemos repasar (y pensar si es realmente necesario dar tantas explicaciones).

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