Si usted creía que el estudio científico y los avances astronómicos estaban muy lejos de la cultura Pop, déjeme decirle que acaba de fracasar como geek. Para los ñoños, todo lo que pase fuera de la tierra nos importa mucho, porque de ese conocimiento han surgido las tramas más increíbles del mundo del entretenimiento. El concepto de velocidad luz, los viajes interestelares, la necesidad de cámaras de criogenia para viajar en el espacio. Nos alimentamos de cada descubrimiento y lo vemos reflejado en el cine, televisión, libros y cómics, y en su libro Hijos de las Estrellas la astrónoma María Teresa Ruiz nos baja un rato de la nave espacial para explicarnos cómo funcionan las cosas, cuáles son los reales alcances de nuestro conocimiento y -por qué no -cuál es nuestra relevancia dentro del cosmos.

“Como humanidad, hemos tenido que abandonar ese deseo ancestral de ponernos en el centro de todo y asumir la realidad de que no somos el centro de nada.”

Hay que asumirlo: somos sólo una pequeña parte de un vasto universo, con miles de historias qué contar, y Ruiz nos prepara para comprender mejor nuestra historia. No se trata de una novela, sino de un ensayo, en que la astrónoma galardonada en 1997 con el Premio Nacional de Ciencias, nos detalla casi con ternura de qué manera somos una ínfima parte del universo, y que nuestra calidad de especiales no nos hace -ni por asomo- importantes.

Como es un texto explicativo tampoco es muy extenso, sin embargo la autora nos cuenta acerca de observatorios, telescopios, recursos y amabilidad entre las naciones y otros datos como que el universo es tan grande y los planetas tan lejanos que toda la información que recibimos o que logramos captar llega con un retraso, por lo que nunca hemos conocido “el presente” del espacio. Para el momento en que lo captamos, la imagen ya es parte del pasado, y como mucho podría servirnos para proyectar un estimativo del futuro.

Hijos de la Ciencia Ficción 

“Espero que nuestros herederos puedan disfrutar del espectáculo desde un exoplaneta, girando en torno a una estrella tranquila y acogedora para el desarrollo de la vida, que sea el nuevo hogar de la humanidad.”

El viaje espacial, las estrellas y los grandes avances en este campo han llenado el mundo de la ciencia ficción desde siempre. Desde los primeros viajes a la luna, estaciones espaciales, viajes por el espacio que duran 50 años y Xenomorfos que colonizan planetas, le debemos mucho a la astronomía y al estudio del universo. María Teresa Ruiz hace una acotación importante, ya que “somos la primera generación de nuestra especie que conoce su historia cósmica.” Y piensen cuántas historias más nacerán fruto de ese conocimiento.

No contenta con toda esta conciencia de conocimiento entregado, Ruiz ameniza con fotos: Observatorios, luces amarillas, estrellas que se abrazan para terminar siendo un sólo gran sistema, son parte de las imágenes que podemos encontrar en este libro.

Hijos de las Estrellas no es una historia como tal, pero sí es nuestra historia. Nos plantea un universo gigante y en expansión del que formamos parte, creados directamente por el choque y el abrazo de las estrellas que nos deja esa sensación de que nada es al azar, de que sólo pudimos existir gracias a una mezcla particular de elementos y fenómenos y que de todos modos seguimos en evolución y cambio constante. Siempre mirando al cielo, a las estrellas que nos dieron origen.

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