Lo había dicho antes, pero lo repito: el que crea que el mundo de la ciencia está totalmente separado del mundo nerd o del universo literario, es mejor que lo piense mejor, porque está demasiado equivocado. La ciencia en general ha sido el alimento fundamental de la ciencia ficción, la fantasía y claro, la literatura. Y con el tiempo hemos ido descubriendo que la escritura no sólo es especialidad de grandes humanistas, sino que también de connotados científicos.

“Todo lo que escribo se lo dedico a mi madre”

Hope Jahren, autora de este libro, es conocida por ser una de las 100 personas más influyentes del mundo, doctora en geobiología, docente del instituto de tecnología de Georgia y de la Universidad Johns Hopkins. Ha sido la única mujer en recibir la Medalla para Jóvenes Investigadores en Ciencias de la Tierra y en la actualidad dirige su propio laboratorio dentro del instituto de Biología de la Universidad de Oslo. Una máquina.

La amo.

Sin embargo, mas allá de sus logros, decide unirse a esta agradable tendencia de la comunidad científica, de compartir sus conocimientos, teorías y aprendizajes de modo vivencial, mas íntimo e incluso más emotivo.

“Creo que (mi madre y yo) nos queríamos de verdad, cada una a nuestra terca y obstinada manera, aunque tampoco estoy del todo segura, quizá porque nunca hablamos abiertamente de nuestra relación. La unión maternofilial siempre ha sido para nosotras como un experimento que no dominamos.” 

Fuera de lo que se pueda suponer, La Memoria Secreta de las Hojas, está lejos de ser un título feliz y esperanzador. Es más bien una reflexión de su autora, quien a lo largo de toda su vida ha crecido junto a la ciencia y sus implicancias, mirando el mundo de una manera especial y mucho más contemplativa.

El relato -que funciona más bien como una autobiografía -se divide en tres partes, tituladas como el ciclo de vida de las plantas: Raíces y Hojas, Madera y Nudos y finalmente Flores y Frutos, en los que su autora relata su propia historia, donde las flores, frutos y claro, las hojas están siempre presentes, como observadores, proyectos, objetivos, un personaje más de su vida que a través de su estudio le ha enseñado a ver el mundo de un modo mucho más acucioso, deteniéndose en detalles que parecieran imperceptibles, pero que pueden marcar grandes diferencias.

“Mi padre me enseñó a desmontar cosas y a estudiar cómo funcionaban, para que, en caso de que fallaran, yo misma pudiera repararlas sin ninguna ayuda. Él me enseñó que uno no debe avergonzarse por haber roto algo, solamente por no ser capaz de arreglarlo.” 

En lo personal, decir que La Memoria Secreta de las Hojas de Editorial Planeta es “un libro bonito” es quedarse corto (aunque hasta su edición es de verdad muy bonita). Uniéndose a la tendencia de otros autores, como José Maza con Somos Polvo de Estrellas (también de la misma editorial), Hope Jahren decide compartir sus conocimientos y también sus experiencias, a fin  de transmitir ese amor por la naturaleza que la ha llevado tan lejos. Léalo con calma, pero léalo, y llénelo de post its, porque de verdad invita a la reflexión y un poco al autoconocimiento.

 

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