Lucas es un cabro de 15 años, mitad francés, mitad italiano, pero nacido y criado en Chile, que vive junto a sus padres en Valparaíso, y que junto a un grupo de amigos formó “Los Argonautas”, que se reúnen en un altillo que llaman “La Pajarera”. Se comunican por Whatsapp e incluso tienen una dirección de correo electrónico a la que puede acceder todo aquel que quiera formar parte de esta organización. Lucas es feliz, tiene un perro y un loro, una chica que le gusta pero que no lo pesca, y un sótano con siete baúles misteriosos, pertenecientes a su bisabuelo Marcel, junto a una carta donde le pide encarecidamente “a su descendiente” que le ayude a reparar una terrible injusticia.

Roberto Ampuero no es un novato en la literatura. Con ya quince novelas en el cuerpo sabe exactamente qué es lo que quiere provocar en el lector, y por eso nos entrega un relato entretenido y bien ameno, contado en primera persona (porque es el diario de Lucas), muy en el estilo de “los Goonies” (no todo es Stranger Things, dejémosla descansar) o esta manera tan gringa de contar historias de aventuras a través de un grupo de niños.

Detalles históricos entrelazados con trazos de modernidad, códigos morales, amistad, amor y lealtad. Todo eso albergado en lugares tan comunes y conocidos como las calles que rodean los cerros de Valparaíso. Lucas y el Secreto del Abuelo es un libro con una fórmula simple, que no innova, pero se va a la segura con una historia entretenida, interesante y amena, con guiños a las nuevas tecnologías al servicio de las dinámicas de aventuras de los 80-90 (misterios en baúles, registros en diarios antiguos, pistas en obras de arte).

Recomendado especialmente para quienes gustan de las historias con grupos de niños como protagonistas, como Stranger Things, Paper Girls, Los Goonies, Cuenta Conmigo, It (broma), y los misterios. Lucas y el Secreto del Abuelo ya está disponible en librerías a través de la Editorial Penguin Random House.

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