Uno de los momentos más emocionantes del último tiempo en Chile fue cuando rescataron a los mineros. Teníamos a todo el mundo pendiente de nosotros, no por el fútbol, ni escándalos de gobierno, sino porque el país estaba unido en un acto heróico. Por primera vez en mucho tiempo éramos realmente interesantes, y se hizo hasta una película sobre eso. Por supuesto yo estaba súper equivocada, porque luego de leer “Luces al fin del mundo” comprendí que de alguna manera SIEMPRE hemos sido interesantes.

Nicolás Alonso es un periodista de actualidad y ciencia de la revista Qué Pasa y eso le sirvió para compilar once increíbles historias relativas a diversas investigaciones y de alguna manera a la superación. Es bien curioso -y natural -entender que de muchos libros se pueden hacer películas, pero “Luces al fin del Mundo” se ganó una serie en Netflix o algo así.

“Estudiar el pasado es como un puzle: le vas agregando segmentos, tratas de reconstruirlo, vas interpretando lo que pasó como una escena del crimen. Tienes algunos elementos y haces una hipótesis. Luego se te cae. Y vuelves a atacar esa verdad, pero nunca la agarras del todo. Como un crimen.” 

Independiente de la relación que uno tenga con el mundo científico, el libro te parece interesante en todo momento. La fascinación con la que sus protagonistas describen sus procesos y el camino que los lleva a convertirse en eminencias y referentes de sus ámbitos, te hacen volverte un verdadero fan de toda clase de disciplinas. Esa motivación, esa curiosidad con la que estas once personas llegan a sus objetivos resultan por lo bajo motivadores.

 

Este año he leído harto acerca de científicos enamorados de su trabajo, a José Maza refiriéndose a las estrellas, a María Teresa Ruiz describiéndonos como “materia estelar”, a Hope Jahren vinculando procesos botánicos a su propia historia personal en “la memoria secreta de las hojas” y sin embargo no me había tocado un relato que mostrara -desde afuera – cómo llegaron ahí. Nicolás Alonso se hace cargo no sólo de las metas, sino de las historias de quienes las persiguen, de colegios municipales y puertas cerradas, de dudas y tabúes a la hora de plantear problemáticas que ni aún así son impedimento para ser expuestas. Historias de ballenas, matemáticas, momias y canabis se entrelazan en el relato de sus propios protagonistas, para entregarnos este libro que más parece una arenga para todo aquel que sienta que tiene algo por descubrir.

“Luces al fin del mundo” es un relato tranquilo pero apasionado acerca de once mentes y sus cuestionamientos, sus vidas y su capacidad de surgir hasta encontrar respuestas a sus inquetudes. Un registro entretenido y motivador que está disponible en librerías gracias a Editorial Planeta y que de todas maneras vale la pena aprovechar.

 

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