¿Quién no ha ido al zoológico? Muchos de nosotros fuimos a uno cuando éramos pequeños. La curiosidad de ver animales, que por lo general se ven en la televisión, “frente a frente” era una excusa perfecta para ir a aquel lugar.

Ahora imagina que repites el mismo patrón llevando a tu hija/o al zoológico que tanto deseabas que conociera. Pasan una tarde excelente recorriendo los lugares donde se encuentran los animales privados de libertad para que los humanos puedan contemplarlos. Imagina que ese día pasa de ser uno maravilloso a uno terrible. Uno que piensas que ojalá no hubiese existido en tu vida.

Esa es la historia de Joan, quien va al zoológico con su hijo de cuatro años, Lincoln. Un día cualquiera se divierten durante la tarde viendo los animales. Luego descansan en una plaza que se encuentran por ahí y el pequeño comienza a jugar con unas figuritas de superhéroes había echado en el bolso de su mamá. Quedan pocos minutos para que el zoológico cierre sus puertas, por lo que Joan va con Lincoln lo más rápido posible a la entrada con el miedo de que la dejen dentro del recinto toda la noche.

Al estar llegando a la salida, decide ir a ver unos espantapájaros por petición de su hijo. Al llegar donde están estos se da cuenta de que hay algunos de ellos que están botados. Pero algunos, terroríficamente, no parecen espantapájaros, sino que personas.

Al subir la vista al edificio que estaba allí cerca se da cuenta de que hay un hombre a espaldas a ella. Este hombre da un puntapié a la puerta de los baños, levanta su codo, apunta y dispara sin compasión a las personas que en esos momentos se encontraban escondidos en los servicios higiénicos del zoológico.

Aquí es el momento que Joan no lo piensa dos veces y toma a Lincoln y arrancan hacia el interior del recinto con el objetivo de que el pistolero no los encuentre. Salvar con vida es el objetivo de lo que queda de día.

En estos momentos las reglas cambian totalmente: todo sea por sobrevivir. Somos testigos de lo que una madre sería capaz de hacer con tal de salvar con vida a su pequeño hijo. Desde pequeñas mentiras hasta acciones que cruzan la línea entre lo humano y el mero instinto animal.

El miedo está presente en cada momento. Como lectores somos capaces de sentir la angustia de Joan y su preocupación por Lincoln. Confiar en otras personas es casi nulo en un contexto en el que se desenvuelven los personajes, pero al final nada se puede hacer.

“Reino de fieras” es un thriller que te dejará enganchado apenas lo comiences a leer. Creo que deberías leer este libro antes de que lo lleven a la pantalla grande, ya que esta historia creo que es perfecta para una película de suspenso del bueno.

La historia del libro transcurre en tres horas, por lo que sus 345 páginas no se te harán tan densas. Si quieres leer el libro de Gin Phillips, lo puedes encontrar en las mejores librerías del país. Los amigos de Penguin Random House la hicieron otra vez dejándonos este libro que de seguro te dejará pensando.

¡Comenta!