“Salisbury se ubica a seiscientos kilómetros al sur de Santiago y sesenta al norte de Temuco (…) El pueblo fue fundado a fines del siglo XIX, durante el proceso mal llamado Pacificación de la Araucanía, con el nombre de Victoria, el que fue cambiado en 1890 a Estación Salisbury por el presidente Balmaceda en honor al entonces primer ministro inglés lord Salisbury, por su apoyo a las fuerzas chilenas durante la Guerra del Pacífico.”

Me gustan mucho los libros con nombres de lugares, porque creo que así los convierten en un personaje más, y pasa precisamente eso con Salisbury. El pueblo en sí es un solo personaje, misterioso, desgastado y medio decadente, que pareciera padecer a sus habitantes en lugar de  albergarlos. Lo nuevo de Francisco Ortega, traído a nosotros por Editorial Planeta, se desmarca un poco -lo justo -de su estilo de novela habitual para adentrarse un poco en el realismo mágico, la fantasía de los relatos del sur y claro, los miedos. Esos que de niños no nos permiten dormir.

El Stephen King de Victoria 

La historia gira en torno a Martin Martinic, un actor venido a menos que vuelve a Salisbury, su pueblo natal, al funeral de su mejor amigo y rival en el amor, Juan José Birchmeyer. Lo que no sabe es que al volver a ese lugar húmedo, gris e inexplicablemente lleno de ratones, se enfrentará no sólo a sus recuerdos, sino a verdaderos fantasmas -y criaturas -del pasado.

Lo que pareciera ser imitación, creo que finalmente es tributo. Ortega efectivamente toma mucho de la forma de King a la hora de escribir, pero no se sale de sus propios parámetros, entregando personajes vinculados a sus otras historias y esos datos que ya son su sello (si usted se pregunta cómo puedes hacer una mención a Star Wars en una novela de terror ambientada en un pueblo pequeño del sur de Chile… Pancho Ortega tiene la respuesta).

Otro tema importante es sin duda la música. Al igual que hiciera también Neil Gaiman, Salisbury es una novela musicalizada, no sólo desde lo textual, agregando extractos de canciones, sino que ¡hasta tiene una lista en Spotify! Lo que ayuda al lector a involucrarse -aún más- en el relato.

Como dije antes, Francisco Ortega juega harto con el estilo narrativo de Stephen King y eso resulta súper interesante. El vínculo de los personajes con el pasado, la manera gris en que son descritos al comienzo, el mismo pueblo, los ratones (elemento de verdad importante en la historia. Si tuvieran diálogo el libro podría haberse llamado “Los ratones de Salisbury”), todo converge en hacer de esta una historia intrigante, e inquietante desde las primeras páginas, donde los protagonistas, aún siendo niños, se ven enfrentados a un horror que resultaría -aún años después -difícil de explicar.

Bonus Track 

Salisbury es un libro bien dinámico, incluso en sus detalles. Tiene datos extra por todos lados y no contento con eso, termina con una sección completa de Bonus Tracks. Para el que no sepa, se trata de una reescritura de El Horror de Berkoff, con 200 páginas extra y una serie de cambios, que convierten a Salisbury en un más que respetable “remake”.

En resumen se trata de una novela que de verdad suma mucho, y que será deleite de todos los amantes del terror, y de las buenas historias.

Y si todavía no se convence, mejor vea este video donde el mismo Francisco Ortega nos habla de su obra.

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